Perseo (De mitos griegos y otras cosas no tan bonitas)
Perseo grande fuiste, quizás no del tamaño de tus similares, pero hijo de Zeus, tu cabellera dorada adornó la astucia en tu cabeza al derrotar a Medusa y te acompañó siempre, hasta después de días de juego en el parque. Valiente fue tu corazón fue al abandonar esa inhóspita isla de tu abuelo y valiente fusite al escapar en tan precarias condiciones con tu madre. Pero más valiente fuiste al abandonarla y llegar a acompañar tres y luego cuatro seres tan extraños para ti. Bendito fuiste al liberar de su estado de piedra a tantos y bendito eres por haber llegado a acompañarnos y, aunque no lo creyeramos posible, hacernos un poquito más felices. Si mataste a tu abuelo jugando disco o alguna vez ensuciaste la sala, te perdonamos, fue solo un accidente. Gracias por haber vivido una vida de Semidios y habernos acompañado por más de trece años, que para ti fueron más de noventa y detener nuestras lágrimas por tanto tiempo.
Quizás hayas vivido la vida de un perro, pero hicimos lo posible para que tu vida no fuera de perros y eso lo debes saber…
Hoy te despedimos querido amigo de la infancia, adolescencia y como se llame lo que sea que soy hoy si soy otra cosa, espero tengan peloticas de plástico por allá donde estés.
¡¡Chau Perseo!!



