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el rinconcito de POL

Tuesday, 8 November 2005

Marina 2

Enclochado en: Uncategorized

La Señora Johnson fue quien más lloró aquel día, y con toda razón, su hijo no tenía nada que hacer en ese aparato de mala muerte (si es que puede haber tal cosa como buena muerte), él siempre había sido un muchacho ejemplar, siempre el mejor del colegio, siempre ayudando a los demás, siempre caritatvio, siempre bondadoso, pero, siempre un idiota, como ella misma le dijo el día que se enteró que se iba lejos para integrar la Marina y le repitió con gravedad cuando se fue al Shark1. El Señor Spade miraba a los Johnson desconcertado, quería acercarse para pedir disculpas, pero ¿disculpas de qué? ¿de que su hijo fuese tan animal de seguir a James?…
Los Fraser habían venido de excursión, eran una familia del sur, humilde, numerosa y cuyo mayor orgullo era Francis, aquel corpulento muchacho que pudo terminar el bachillerato y defendía la patria en altamar. Ellos desconocían completamente el motivo de la asignación de su hijo, sobrino y nieto a aquella misión. “Siempre fue tan bueno…” recordaban entre lágrimas.
La joven esposa de Smith miraba angustiada a su pequeño hijo a quien trató de explicar lo que ocurría: -Ahora papá vendrá con sus compañeros y nos vamos a tener que despedir, ¿está bien?
- ¿Y cuando van a volver? ¿Cuánto se van a quedar?- respondió ansioso el pequeño, mientras que los ojos de su madre se llenaban de lágrimas y él la veía extrañado.
Como era esperado, no había ningún Berg a la vista… Anderson anunciaba la llegada de los soldados.
Todos estuvieron de pie e hicieron lo posible por no reventar en llanto mientras sonaba el himno. Cinco cajas con cinco banderas encima aparecieron.
Las notas marciales terminaron, un solo llanto se escuchó en el lugar, se recitaron los nombres “Los fieles hombres de la Marina, mueren en nombre de la patria, Jefferson Berg, James Spade, Francis Fraser, Henry Johnson y Andrew Smith….”
¿Quién podría contener esa marea que brotaba de los ojos? ¿Quién sería capaz de secar después?

La Señora Spade miró a su esposo, parecía que algo le incomodaba, su mirada siempre seria y estática estaba algo torcida.
- ¿Qué te pasa?
- Nada…
- ¿Estás llorando?
- ¡Jocelyn no molestes!
Jocelyn recordó hace unos cuantos meses, cuando habían recibido aquella carta, “Presencia Imperativa” decía… James había sido expulsado del WaterForce. Ese día por primera vez en los 19 años que habían pasado desde que Jim nació, la Señora Spade vio a su esposo llorar.
“Nos es poco grato anunciarles mediante esta que su hijo JAMES SPADE, a causa de diversos y continuados problemas con sus superiores y alternos ha de ser expulsado de la tripulación del WaterForce 2500HD, para que se pueda mantener el buen nombre y el buen récord de esta embarcación y de su tripulación. La suerte del joven será prontamente decidida en un concejo marcial. Muchas gracias por su atención.”
Claro- Suspiró el padre al leer la carta- Lávense las manos…
Se acercó a la habitación de su hijo:
- ¡James! ¿¡Qué es esto!?
- ¿Qué cosa?
- Esta carta.
- ¿Qué dice?
- Que lo echaron de la Marina ¿Qué pasó?
- Ah sí papá, mañana tenemos que ir a la corte a ver que me hacen.
La despreocupación de su hijo para vivir le molestaba hasta el centro de su alma, James había dicho que venía a visitarlos en las cortas y “merecidas” vacaciones que le había otorgado el Capitán del barco… y ahora descubrían esto…

En la corte, con gran cantidad de abogados, el Señor Spade trataba de salvar a su inútil hijo, aunque no muy en el fondo supiera que si él fuera el juez, lo condenaría sin pensarlo dos veces.
- ¿Y qué va a hacer para salir de esta? ¿¡Pintar!?- Comentó a su hijo con gran tono irónico mientras el juez y los jurados tomaban asiento.
- Todos de pie… Todos sentados… Su señoría Wellington iniciará el proceso…
- A ver ¿qué tenemos? Ah… otro problemático, ¿cómo te llamas hijo?- Comenzó el juez.
- James Spade Jr., señor.
- ¿Qué hiciste para estar acá?
- Desobedecí una orden de mi capitán que me pareció inoficiosa, señor.
Su padre, quien por tantos años hubiese tenido una mano empuñando un fusil y la otra sobre su corazón, jurándole eterna lealtad a la patria, sentía un retorcijón extraño en sus adentros, no podía creer que ese engendro, ese monstruo hubiese salido de él, “desobedecí” dijo ¡y con qué facilidad!
- Muchacho, en el ejército tienes que obedecer, así no te guste.
- Señor, no veía la utilidad de la orden, pensé que quizás nos podía poner en peligro.- Interrumpió Jim.
- ¿¡Cómo piensas que la orden de un comandante de la Marina Nacional podría ponerte en peligro!? ¡Es inaudito! ¡Aquí estamos para defender la vida de todos los ciudadanos! ¿O acaso estaban en batalla? ¿El comandante te dio una orden que podría salvar miles de vidas y dañar tu endeble cuerpecito?
- No señor- respondió el ya al parecer convicto Spade- estábamos en altamar, en el medio de la nada, yo ya había terminado mis asignaciones y me dediqué a dibujar un tiempo, el señor Comandante me vio “muy ocioso” y me encomendó fregar la borda.
- Oh claro… eso seguro los hubiera matado a todos.
- Señor, tenga paciencia y escuche, la marea era alta, el mar estaba implacable, indomable, abominable ¡Y yo ahí de barrendero!
- Hijo mio, calla antes de que decida colgarte, es tu día de suerte, tenemos un nuevo programa para revoltosos como tú… si es que quieres evitar uno de estos largos procesos.
El Señor Spade miró a su hijo con algo de alegría “Acepte, acepte” trataba de comunicarle.
- Es una misión peligrosa, a bordo del Shark1, un antiguo submarino que estamos probando, para ver cuanta presión pueden aguantar metales viejos. Pero según veo, eres un buen marinero… estoy seguro que podrás manejar cualquier situación a bordo de ese pedazo de… de ese submarino.
James se quedó pensando un momento mientras miraba los ojos preocupados de su padre.
- ¿Cuántas misiones?- Inquirió
- Tan solo tres, seis días cada una.
- Está bien, acepto. Prefiero viajar unas cuantas leguas en un pedazo oxidado de chatarra que ser enjaulado.
El Señor Spade se lleno de… calma, su hijo al menos no iba a ser un convicto, solo iba a ir a ese submarino, iba a pagar sus errores como un buen soldado.

Las siete cajas comenzaban a acercarse más y más a su destino final, James Spade Senior las miró desconsolado y no aguantó más, por primera vez en su vida, desde que era un infante, reventó desconsolado en lágrimas.

4 Comments »

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  1. Piensa en mi como si fuera to conciencia!

    Comment por logtar — Wednesday, 9 November 2005 @ 12:55 AM

  2. ¡Buuuuuuuaaaaaaa!Hasta a mí me hizo llorar.

    Comment por Bubbles — Wednesday, 9 November 2005 @ 4:48 PM

  3. ¡¡¡Besitos de helado de chocolate para mi lindo Polito!!!

    Comment por Bubbles — Wednesday, 9 November 2005 @ 4:50 PM

  4. Quien es bubbles? , algo de transicion, pero mantiene el estilo.

    Comment por changis — Thursday, 17 November 2005 @ 5:21 PM

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