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el rinconcito de POL

Tuesday, 31 January 2006

Von

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-¡Ramírez al suelo! Increíble, ¡tenía el dominio de la pelea! Está sangrando, señores, está sangrando. ¡No se levanta! El referee va en 8, Arbeláez celebra, ¡Está levantando los brazos! ¡9! ¡Oh! ¡No lo creo, no lo creo! !Ramírez se levanta a milésimas de su derrota por knock out! Manda un jab derecho, uno izquierdo, un hook a todo el centro. Quedan veinte segundos en el reloj de éste round. ¡Que me pellizquen! ¡Ahora Arbeláez está en el suelo! No creo que se vaya a levantar… Va en siete la cuenta. ¿¡Qué es esto!? ¿¡Qué desgraciado no sintonizó hoy!? Arbeláez se levanta, se limpia, coge su bicicleta y emprende la persecución al lote. Están acercándose al tercer premio de montaña, Arbeláez está a un minuto. ¡Se acerca rápidamente! El lote está muy cansado, pero Arbeláez está lleno de esperanza. ¡Los sobrepasa! ¡No creo lo que mis ojos ven! ¡En apenas 40 segundos sobrepasa a todo el lote perseguidor! Ahora Arbeláez va tras el líder Cagnone, están a 37 segundos. Ha acabado el descenso, queda solo la recta final, Cagnone lidera, detrás Arbeláez a 5 segundos, ¡se llevan centímetros! Cuidado que viene una curva, Cagnone por dentro, Arbeláez por fuera. ¡Cagnone derrapa! ¡Hace un trompo y pierde la delantera de la carrera faltando tan solo cinco laps! Diamond ahora maneja el bólido líder de la carrera, lo siguen Kono y Cagnone. Faltan cuatro vueltas, cuatro vueltas señores. ¿¡Qué es esto!? ¡Sobrepaso de ensueño de Cagnone sobre Kono! ¡Cerradísimo y no se tocan! ¡Es un genio del automovilismo! Se acerca Diamond a la banderda blanca, ¡Última vuelta, última vuelta! ¡Cagnone le pisa los talones a la flecha amarilla de Diamond! ¡Sólo restan tres curvas! ¡Van punta a punta! Diamond no ha perdido el sueño de ganar su primera carrera en el circuito. ¡Se acercan a gran velocidad! Diamond acelera… ¡Se robó la base! ¡Qué cosa más grande caballero! ¡Lo Green Sox tienen hombre en posición anotadora! ¡Grande Diamond, grande! Los Green Sox están ahora a un paso de su quincuagésimo título de serie mundial. Ahora el turno al bate es para García ¡La multitud enloquece! ¡Todos están de pie cantando! Garcy, Garcy, Garcy, hey! Primer lanzamiento… ¡Bola! Segundo lanzamiento… ¡Abanica! 1-1 la cuenta, se prepara una vez más el pitcher Fostiropolous. El griego no piensa dejar que los Cougars pierdan su primer chance de obtener el título. Tercer lanzamiento… ¡Swing! ¡La pelota va hacia lo profundo! ¡Va a salir del estadio! ¡QUÉ ALGUIEN ME TENGA! ¡¡Barahona detiene la pelota en pleno vuelo!! ¡El Atlético Inírida se ha salvado de una asombrosa ocpión de gol gracias a su arquero! ¡Gigante Barahona! Arremete el Deportivo Campeón, quiere aumentar la ventaja, un 1-2 no parece suficiente. Los hinchas de Guainía comienzan a abandonar el estadio. García recupera la pelota para Inírida, se la pasa a Cañón, Cañón corre, ¡Cómo picas Cañón! Encuentra a Roca a la derecha, le pasa el balón. ¡Roca la centra! ¡¡¡Ramírez cabecea!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!!!!!!!!!
El Atlético Puerto Inírida lleva dos, el Deportvio Campeón lleva otros dos.
¡Qué partido señoras y señores! Deportivo Campeón saca de mitad de cancha, ¡Pero, qué energía de los muchachos del Guainía! Arbeláez recupera el balón en media cancha, pase para Cano, Cano la devuelve ¡Qué pared armaron! Pase al vacío… ¡La recoge el “Frosty” Mejía! ¡¡¡REMATA!!!
¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡QUÉ GOLAZO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡EL JUEZ PITA EL FINAL DEL PARTIDO! ¡ATLÉTICO PUERTO INÍRIDA GANA 3-2!

Saturday, 28 January 2006

Qué Días

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El Señor Director de la inminente revista de actualidad y opinión “Días” llamó sorpresivamente a mi casa hace unos días. Digo ’sorpresivamente’, no solo por el hecho de escuchar a tal eminencia, tampoco solo por el hecho de que regularmente únicamente lleguen dos llamadas por semana a mi humilde residencia, pero sí también y particularmente por el hecho que el requerido por el otro lado del cable era yo, cosa no solo inusual, sino surreal. El “Doctor Martínez”, como su secretaria me lo presentó y a quien a partir de ahora nos limitaremos a llamar “Pacho” (pues médico, no es), me llegó con noticias igual de impactantes al hecho de su llamada. A su parecer, yo venía siendo una de las mayores revelaciones en la literatura a nivel nacional sub-20 y , después de afirmar y reafirmar repetidamente su respuesta negativa entorno a mi curiosidad sobre su abuso de substancias psicotrópicas y similares, me encomendó escribir un cuento para su prestigiosa publicación. No sé muy bien a que horas me volví cuentero, pero Pacho insistió y, con detalles más y detalles menos, me dijo algo así:«Mi chino me mostró unos trabajos suyos y me maravilló, ala.» Era verdad, yo conocía a su hijo, Pachito Martínez desde hace un tiempo y hace unos días le había regalado una corta storiella. Qué cosas de la vida. Prosiguió la conversación:
- Ala, yo le pagaría buen billete chino , hágale, no tiene nada que perder.- Me dijo , quizás no con esas mismas palabras… mi memoria necesita Potasio, o Selenio, o Ritalina o como se llame eso que le hace a uno acordarse de las cosas. En fin, accedí a escribir el cuento, algo confundido, curioso, porque necesitaba la plata y sobretodo porque el señor éste me había sobreinflado el ego.
Decidí ponerme a trabajar de inmediato, pero mis ocupaciones varias, que consisten básicamente en mirar al techo, me lo impidieron. Entonces pensé que podría apropincuarme a la casa de Pacho al día siguiente, ya que él me había invitado, que la curiosidad se irrigaba por mis venas y que la falta de inspiración me abrumaba. Me levanté temprano y acercándose las tres de la tarde llegué a su morada, que, para mi sorpresa, era blanca. Era algo estrecha, pero contaba con varios pisos, seguramente el único ejercicio para el que disponía de tiempo el Señor Martínez era el de ir al baño, y quería aprovecharlo al máximo, pues como luego me di cuenta, solo había un vespasiano y estaba enclaustrado en el último piso. Mi mente, como ya les he contado, había venido fallando desde hace un tiempo y había olvidado que la gente normal como él, con trabajos de verdad y en días como ese, normalmente no se encontraban en la casa a esas horas. Me recibió en la puerta una señora ya entrada en edad, de baja de estatura y vestida en un uniforme rosado, quien me advirtió sobre la ausencia de Pacho.
- ¿Y no viene a almorzar?- Le pregunté con la esperanza de obtener algo de comida, ya que mi cabeza se había acordado subitamente que mi cuerpo necesitaba combustible para mantenerse en pie.
-Ya vino… y ya se fue.- Me respondió ella secamente.
Dentro olía a ajiaco, yo miraba a todos lados y buscaba alguna ingeniosa forma para que me dejase entrar.
- ¡Espere, espere!- Dijo ella repentinamente- ¿Sumercé es el escritor ese?
Algo rugió en mi estómago.
- ¡Sí, sí! Escritor soy.
- Usté sí es ese… ese… ¿Cómo era?… ese Señor Mup?
En efecto mi nombre es Mup (no lo fue siempre, pero esa es una larga historia que no entra al caso), por lo que asentí y la mujer de rosado me hizo seguir.
- Siga, siga, el Dottor Francisco dijo que si venía usté lo dejara pasar. Y pues usté ya está aquí, siga entonces. Pachito y doña Martina no están… pero mmm… siga siga, siéntese y espere.
- Muchas gracias, discúlpeme, ¿cómo es su nombre?
- Rosa, Rosa, muchos gusto.
- Gracias Rosa, un placer.
Rosa me condujo dentro de la casa y luego de subir escalones incontables, me hizo sentar en un sofá blanco. «Éste man es traqueto» pensaba yo.
- El Doctor Francisco me dijo que lo hiciera seguir y que lo llamara a la ofician a avisarle. Y mire usté como son las cosas, ya que sí vino sumercé, lo voy a llamar.
- Es todo un visionario él, ¿no?
- Sí, sí, sin duda, espéreme aquí, voy a llamarlo.
- Espere, espere, primero dígame ¿qué es ese olor tan exquisito que percibo?- es verdad, no tengo verguenza.
- ¡Ahh! Es un ajiaquito que está preparando mi hija Flor… ¿quiere un poquito?
- Pues… si no es molestía.
- ¡Claro que no! Ya le mando a traer- dijo Rosa y se retiró apresurada llamando a su hija.
Yo quedé entonces más pensativo a causa de la original relación nominal “madre-hija/Rosa-Flor” que en la palabra “hija”. Claro, eso cambió apenas apareció Flor con el ajiaco, no fue solo porque la sopa santafereña estuviese deliciosa (aunque eso quizás haya ayudado bastante), fue porque esa muchacha Flor era una niña muy bonita, por no decir más. Era morena, tenía unos ojos negros negros fulgurantes y penetrantes, un poco rasgados también, tenía una sonrisa perfecta que hacía que todo lo que la circundaba se envolviera en un remolino y desapareciera apenado por no poder ni compararse con ella. Tenía pelo largo, sedoso, liso y negro, de ese que uno quisiera poder acariciar toda la noche y de una suavidad sobre la cual uno quisiera poder dormir. Era una cara hermosa, no hay duda, de esas por las cuales los generales regalan a veces países de cumpleaños. De lo demás ni hablemos, pues los niños me pueden leer y me puedo meter en problemas con sus progenitores y realmente, aunque la censura sería lo mejor que me podría pasar por ahora, no estoy de ánimo para pelear con padres de familia. Comencé a hablar con Flor, a halagar su cocina y a preguntarle sobre su vida. Ella- que para mi sorpresa y alegría, también contaba con una voz muy dulce- me contó como acababa de llegar a la capital desde un pueblo del norte, como no conocía nada ni a nadie en la ciudad y como se la pasaba todos los días ayudando a su madre a “hacer oficio” en la casa Martínez. Yo le conté sobre mi vida, sobre como yo era un famoso escritor, como todos los grandes círculos literarios me andaban buscando y como aún no había podido desarrollar mi poesía, pues aún no encontraba una musa. Esa imaginación que me dieron de pequeño algún día me tuvo que servir. Ella me creyó, y no solo eso, aunque yo hablaba de forma grandilocuente y pretenciosa ella siguió todas mis intervenciones intelectualoides con interés y aportándome increíbles comentarios cada vez. ¡Qué descubrimiento mi querido Mup-et!
Yo no sé mentir señor lector o señora lectora, algo extraño comenzó a verificarse en mi cuerpo, variedades de químicos y cadenas de letras subieron a mi cabeza, dopando mi cerebro y acelerándolo. El incremento en mi actividad corporal requirió un aumento de alimento y flujo por parte de la sangre, por lo que mi corazón comenzó a palpitar desenfrenadamente, casi queriendo escapar de mi pecho e irse al lado de esa mujer ¿Y quién no querría estar lo más cerca posible a esa niña? Logré contener mis diástolas y sístolas de alguna forma y continuamos charlando.
Rosa al parecer había olvidado que yo andaba por ahí y al pasearse cerca mío exclamó:
- ¡Ay! ¡Verdá que usté está por acá! El Doctor Martínez me dijo que está hasta el cuello de papeles, que depronto hoy no puede llegar muy temprano, ¿por qué no vuelve mañana?
- No Rosa, no se preocupe- le respondí, y mirando los ojos de Flor proseguí- Yo aquí me quedo toda la noche.
Rosa no vio mayor problema, siendo invitado especial de Pacho y entreteniendo a su hija, yo tampoco veía gran problema en quedarme. Y entonces, me quedé. Rosa dijo que iría a hacer algunas compras y que volvería en una hora aproximádamente. Ahora que lo pienso, quizás no contrataría a Rosa para ocuparse de mi casa, es un poco descuidada.
Comencé a preguntarme si Pachito no habría hecho algo con esta damisela hermosa, el Francisquito tiene su buena fama entre las mujeres… pero «¡Calla puerca, puerca mente! ¡Estás ahora tú con ella!»
En fin, estábamos Flor y yo, riendo, sonriendo, mirándonos a los ojos y acercándonos poco a poco. Señor lector, espero me entienda, ella me gustaba, ella me encantaba, me exaltaba; sus ojos llameaban, se apagaban, encontraban el Sol, encontraban la Luna, encontraban la lluvia y creaban todas las longitudes de onda imaginables de la luz blanca, de morado a rojo, sí señor. Me estaba volviendo loco por sus ojos y por su hermosa boca, quería besarla, locamente, desaparecer entre sus ojos y acariciarla hasta el fin de mis días. Ella se acercó, yo la abracé, ella me besó la mejilla, yo entonces perdí cualquier rastro de cordura. Aunque estaba algo tímido, decidí por una vez no escribir una historia y vivirla de verdad. Nos besamos, nos besamos hasta que las paredes se derrumbaron, hasta que la casa se dobló por sus escaleras, hasta que el suelo se abrió, hasta que la Tierra implotó, hasta que las estrellas reventaron y solo quedamos ella y yo. Acaricié su cara, abracé su pelo, sostuve sus manos y nos fuimos fundiendo. Qué cosa tan curiosa, no quería estar ni un milímetro separado de ella, yo, que me molesto al sentir la gente respirar cerca mío, no quería dejar de sentir su calor cercano. Acaricié su cuerpo y nos fuimos desvistiendo, ¡Cómo ardía mi corazón! Se había ya escapado ese órgano inquieto, trabajaba en una frecuencia inconmensurable, nos seguíamos besando, nos íbamos amando. Por esa mujer prometía liberar a toda la Bastilla y robarme los tres Davids. Como ya he dicho, esto puede subir de tono, además, la historia de aquí al final es más bien privada, por lo que omitiremos la parte que seguramente el señor lector quisiera saber. Pero así es la vida, dura y penosa.
Rosa volvía de sus compras y nosotros aún desvestidos alucinando el uno con el otro nos apresuramos a acomodarnos y recomponernos. Las paredes cayeron duro desde el cielo y se volvieron a plantar sobre el suelo, dejando una que otra raja por ahí. Como a las personas no les gusta ver a las demás desnudas, pensamos que a Rosa quizás no le gustaría la escena y nos volvimos a poner la ropa. De repente estábamos charlando amenamente en el comedor una vez más. Me acordé del cuento a ser escrito, ¿dónde andarían Pacho y Pachito? ¿Quién era es ‘Doña Martina’ de la que Rosa me había hablado? ¿La mamá de Pachito no se llamaba Gloria? Qué confuso. ¿Y a quién le importan los cuentos, las traiciones de un director de revista o cualquier otra cosa, si apenas había estado con Florecita? En fin, no hablemos más de pólen y hexágonos, o de difracciones de las ondas de la luz. Limitémonos a decir que tuve que desalojar ese lugar, Pacho no iba a ir hasta el día siguiente a su hogar. Yo, más que con gusto me hubiese quedado, pero era ya abusar (no lo sería si Pachito se hubiese asomado, pero no lo hizo).

Señor Director, ya que no hemos podido hablar esta semana, pues como lo ha notado he estado ocupado yendo a Orión y volviendo, le mando aquí el cuento que tan amabablemente me había solicitado y espero que sea de su agrado. De no ser así, en cualquier día podría ir a su casa, para hablar sobre el asunto, entre otras cosas.
E.S.M. (espero)

(Si quiere vender el sofá blanco, a mi casa le quedaría bien un color diferente…)

Wednesday, 25 January 2006

Memés, memés, memés…

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Ya que mi computador ha vuelto a la vida, y que tengo un ligerísimo descanso de ese chuzo llamado “scuola, les tengo por fin las respuetas a la cantidad de memés que he sido asignado.

1. De parte de Bubbles y de Carlos Akela está el de los hábitos raros, uséase, éste:

Enunciado del problema:
“The first player of this game starts with the topic five weird habits of yourself, and people who get tagged need to write an entry about their five weird habits as well as state this rule clearly. In the end, you need to choose the next five people to be tagged and link to their web journals. Don’t forget to leave a comment in their blog or journal that says “You have been tagged” (assuming they take comments) and tell them to read yours.”
Traducción del enunciado del problema a español (para quienes no lo entienden):
El primer jugador escribe 5 hábitos extraños, y las personas que resultan ‘tagueadas’ deben escribir un post con 5 hábitos extraños propios, además de escribir claramente esta regla. Al final se nombran a 5 personas más para ser ‘tagueadas’ y hacerles link en el post de ellos desde el propio. Finalmente dejar un comentario en el blog de ellos diciendo ‘You have been tagged’ y diciéndoles que lean el propio.

Numero Uno: Hago secretamente carreras con los demás peatones cuando camino.
Numero Due: Siempre gano esas carreras.
Numero Del Signore: Cuanto tomo una bebida en lata le quito la chapa y cuanto el número de veces que tuve que moverla para que se desprendiera.
Numero Della Valenza “-ico” dello Stagno: Muevo la pierna descontroladamente, y no solo cuando estoy nervioso.
Numero Della Costante Kr di frizione se la Fr é uguale a 10N e la Nr é uguale a 2: Me muerdo el cuello de la camisa polo que constituye el elemento básico de mi uniforme scolastico.
Y en cuanto a los que tienen que seguir el memé, pues la verdad a mi no me gusta restringir las cosas y todos son libres de hacer lo que quieran.

2. El segundo viene del señor Logtar y dice algo así:
Fun With Fours

Four Jobs You’ve Had

1. Con mi tía.
2. Con mi mamá.
3. Con mi abuelo.
4. Con mi abuela.

Four Movies You Could Watch Over and Over

1. La vita é bella.
2. Ladri di bidciclete
3. Pulp Fiction
4. Clockwork Orange

Four Places You’ve Lived

1. Bogotá D.C.
2. Bogotá D.C.
3. Bogotá D.C.
4. Bogotá D.C.

Four TV Shows You Love to Watch

1. The Simpsons
2. Seinfeld
3. South Park
4. Penn & Teller’s Bullshit

Four Favorite Books

1. Los Hermanos Karamazov, Fiodor Dostoyevski
2. Cien Años de Soledad, Gabriel García Márquez
3. El Perfume, Patrick Süskind
4. Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes Saavedra.

Four Places You Have Been on Vacation

1. Italia (Biella/ Milano/ Venezia/ Verona/ Padova/ Bologna/ Firenze/ Sienna/ San Gimignano/ Pisa/ Roma/ Napoli/ Pompei)
2. Costa Rica (San José/ Ajaluela/ Manuel Antonio/ Quepos)
3. Venezuela (Caracas/Archipiélago Los Roques)
4. Estados Unidos de América (Miami/ Orlando/ New York)

Four Websites You Visit Daily

1. T.O.L.
2. Google
3. erdP”
4. UPDCR

Four Favorite Foods

1. Pizza
2. Lechona
3. Tamal
4. Pescado firto con patacón y suero.

Four Places You’d Rather Be Right Now

1. Durmiendo
2. En mi cama
3. Lejos
4. Pero no tanto

Four Bloggers You’re Tagging
Los cuatro que primero quieran hacerlo.

Ahí les dejo.

Sunday, 22 January 2006

Anfiteatrus

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En 1951 comenzó en una pequeña ciudad llamada Ibagué, capital del Tolima, a unos 200 Kilómetros al occidente de Bogotá, una lucha por entrar en el panorama nacional y crear un equipo profesional de fútbol. Inversionistas, había; técnico, había; jugadores, había; hinchas, había; balones, había unos dos o tres; lo que no había era un estadio. Para solucionar esta inconveniencia técnica entre el 28 de Junio y el 8 de Julio se realizaron desfiles, actividades especiales y se jugó un amistoso entre los equipos profesionales Millonarios de Bogotá y Atlético Bucaramanga de, precisamente, Bucaramanga. La recaudación fue excelente, pero la celebración fue tal, que se debió planear una segunda semana de actividades “pro-estadio”. Sin embargo, estos eventos debieron esperar su momento pues el país atravesaba grandes cambios que dejaban al fútbol en un segundo plano: el 13 de Junio de 1953 el General Gustavo Rojas Pinilla derrocó al presidente conservador Laureano Gómez. El golpe fue rápido y poco sangriento, algo poco común en la historia de nuestro país, pues el presidente no se encontraba en el Palacio y se preocupaba por asuntos de mayor relevancia, como preparar pandeyucas en casa de su suegra. En cualquier caso, el General Rojas Pinilla acabó con el periodo histórico Colombiano, conocido como “La Violencia” entre Liberales y Conservadores e instauró una dictadura militar en todo el país. En fin, el 19 de
Enero de 1955 se le ocurrió al visionario Humberto González Ruiz -de quien desconocemos su función en la época- organizar un partido amistoso entre el Deportes Quindío de Armenia y el Club Boca Juniors de Cali. El partido fue jugado en la famosa cancha de Belén (”cancha” no “estadio”). El invitado de honor, el Jefe Civil Militar César Augusto Cuellar Velandia, se vio forzado, como todos los demás asistentes, a apreciar la totalidad del juego de pie. Aunque el Jefe Militar disfrutó el asado ofrecido durante el juego, ese día determinó la necesidad de un estadio para la ciudad de Ibagué (con un palco especial para Jefes Militares, claro está). 55 días y 17.000 pesos después, el estadio estuvo listo y el 20 de Julio del ‘55, Ibagué estrenó equipo y estadio, el Deportes Tolima se enfrentó, y perdió, contra Boca Juniors de Cali. El estadio en un principio se llamó “Rojas Pinilla” en honor al dictador, es decir, presidente de la República. Sin embargo, la gerencia del estadio quizás fuese lambona, pero no bruta. El 10 de Mayo de 1957, el nombre del estadio cambió a “10 de Mayo de 1957″, pues esta fecha es de especial relevancia para la historia nacional, ya que en ese día fue derrocado el General Gustavo Rojas Pinilla del poder. Pronto, los aficionados comenzaron a llamar al estadio “Libertad”. La gerencia del estadio, sin embargo, no quería entrar en cuestiones políticas y denominó a la plaza “Serrano de Ávila”, en honor al ciudadano que había donado el lote sobre el cual está construido. Los aficionados entonces, comenzaron a llamar el estadio “San Bonifacio” en honor a su ciudad (Cuyo nombre completo es San Bonifacio de las Lanzas de Ibagué) y ya que nadie sabía quien era ese fulano Serrano de Ávila. Finalmente, se decidió llamar al estadio “Manuel Murillo Toro”, en honor al ilsutre tolimense quien, en el siglo anterior, hubiese sido presidente de la República, pues que el estadio se llamase igual que el cementerio “San Bonifacio”, parecía haberle traido mala suerte al equipo. Y en fin, ahí está el estadio, uno de los más pequeños de Colombia, con capacidad de 30.000 aficionados y siendo la cancha más corta entre las plazas de primera división en el país y aún esperando una vuelta olímpica del “Vinotinto y oro”, pues la única estrella obtenida por el equipo, se obtuvo en Cali. Pero no teman, ya llegará.

Wednesday, 11 January 2006

Bellum Stultum (Bellum Liberum Lupatriae!)

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- ¡Lo mataron, lo mataron!- Gritaron detrás mientras Juan halaba a María a la primera trinchera que encontró.
- ¡Volvamos, volvamos!- exclamó desesperada María, ¿Cómo iba a dejar a su hermano desamparado?
- Yo no voy a volver a recoger un cadáver- replicó enérgicamente el Capitán al buscar entre los escombros alguna herramienta para defenderse.
María no pensaba en ella, ni en sus dos compañeros, solo en su joven hermano a quien había jurado siempre proteger. En un descuido de sus camaradas, miró hacía atrás y después de ver esfumado el humo de la última explosión, saltó y se fue a la búsqueda de su adorado Iván. Juan logró aferrarse a su pierna y volverla a su lado, justo a tiempo para que una granada enemiga no le hiciera daño. Sin embargo el fuego cruzado le dio al ingeniero Pérez en el brazo derecho.
- Cariño, está, muerto. Ya… está muerto…- le dijo Juan a su prometida mientras su cuerpo se llenaba de dolor y sus ojos de de lágrimas, había llegado a querer a ese pobre muchacho.
Los tiernos ojos de María se inundaron y miró los de su amado con una gravedad que le partió el alma.
- No está muerto…- murmuró- no, no puede estar, no puede ser…
Un “Mi amor…” se le salió del pecho al ingeniero Pérez, al ver a su amada en ese estado olvidó el dolor de su brazo, pero se le partió el alma y sintió un dolor aún peor. Acercó su mano y acarició la dulce cara de María.
- ¡Está varilla nos servirá!- opinó el Capitán entusiasmado.
Más oportuno no pudo haber sido, en ese momento una bala pasó cruzando los enamorados y el viejo Capitán los exhortó par ir a buscar otro refugio.
- Vamos detrás de esa casucha, seguro ahí no nos pasará nada.- opinó señalando una caseta destartalada que se encontraba al pie de una colina cruzando el riachuelo.
- ¡Pero tenemos que cruzar todo el fuego para llegar allá!- reclamó el ingeniero Pérez.
- ¿Se le ocurre una mejor idea señor licenciado?
- Es ingeniero y dígame ‘Juan’ por favor- respondió el ingeniero enfurecido- mire, vayamos detrás de ese puente- comentó señalando el lado opuesto de la casucha sugerida por el viejo.
- Vamos…- refunfuñó el Capitán ofendido por haber sido su oferta rechazada, pero aceptando que su yerno había encontrado una mejor solución.
Los tres se quedaron observando fijamente su destino, mientras el capitán se aferraba a su tubo de metal y Juan se aseguraba de que María no se quedase atrás, aún si tuviese que arrastrarla. Todos esperaron el momento indicado y, cuando lo creyeron oportuno, corrieron por sus vidas, en medio del camino, Juan volvió a sentir el dolor en su brazo y por más que lo intentó, no pudo resistir más. Le encomendó el brazo de su amada a su suegro y se desplomó en el medio del campo. María se detuvo y trató de arrastrarlo, pero él se resistió y le rogó que se salvase ella antes que nada
- Yo ya llegaré ¡Corre por favor, corre!- Dijo, desesperado.
María lo vio sin saber qué hacer y antes que su padre se la llevara consigo, se acercó a su amado y le susurró al oído “Te amo…”
- ¡Yo también! ¡Con toda mi alma!- repuso él gritando mientras sus dos compañeros se desaparecían ya entre los matorrales cruzando el puente.
El dolor era intenso, como el que causa una bala entre el cuerpo, pero del ingeniero Juan Pérez se escapó una sonrisa al ver que su amada llegaba a la salvación. De repente, el cielo encima suyo se llenó de esa sustancia desagradable llamada plomo. Recordó entonces sus días de soldado, esos que había odiado tanto y que de bueno solo le habían dado a María, recordó su infancia, como jugaba con sus hermanos en la casa materna, recordó su primer beso con María y aquella mágica noche en la que le había propuesto matrimonio, recordó sus días de adolescente desenfrenado y recordó todo el resto. Todo pasaba rápidamente frente a sus ojos. Vio espantado como ambos bandos se iban acercando. En un momento de desesperación, sacó fuerzas pensando en María, y se levantó, en una posición muy incómoda se fue acercando paso a paso al puente, del cual veía desprender una luz divina, sí, la hermosa cara de su mujer, que aún estaba esperándolo. Trató de alcanzarla y cuando iba arrancar a correr, un balazo lo hirió en su brazo izquierdo. cayó al suelo incapaz de moverse, el dolor no le permitía ni pensar. María salir corriendo a ayudarlo, pero el Capitán fue rápido y la retuvo de la cintura.
El fuego ya había cesado, parecía que ya había un ganador, si le podemos decir así, de este genocido. Dos hombres en uniforme militar y con botas de caucho se acercaron a Juan, el corazón de María estaba a punto de estallar, su padre la retuvo con todas sus fuerzas. Uno de los hombres pisó a Juan y se dirigió a su compañero:
- ¿Será uno de ellos?
- Pues… no tiene uniforme- Razonó el otro
- ¿Y si está encubierto o algo así?
- Pues llevémoslo a ver qué opina el jefe.
Juan los miraba desconcertado, lo único que podía hacer era gritar para aliviar un poco su dolor. Los hombres le ordenaron que se pusiera de pie y los siguiera, Juan, evidentemente incapaz de esto, se limitaba a mirarlos con lágrimas inhundando su cara y gimiendo incomprensiblemente por piedad entre sus gritos de dolor.
En ese momento, el capitán le suplicó a su hija que escaparan antes de ser vistos, como ella no quiso obedecerle, tuvo que obligarla y entre gritos amordazados se alejaron del ingeniero.
El hombre que pisaba a Juan removió su pie e insertó su metralla debajo del cuerpo del pobre hombre y lo levantó con un golpe que sentiría por el resto de su vida. El otro hombre lo cargó y pareció no importarle el chorro de sangre que se desprendía del supuesto enemigo.
El Capitán y su hija caminaron apresuradamente para alejarse, aunque María intentó varias veces devolverse para conocer la suerte de su amado pero su padre se lo impidió. Llegaron a un estrecho mirador, se veía un río que parecía infinito, montañas de todos los gustos, algunas nevadas y muy al fondo se dislumbraba un pequeño pedazo de mar. Estaba atardeciendo, el cielo estaba lleno de todos los colores imaginables “¡Qué paisaje tan hermoso!” pensó, ¡cómo amaba esas montañas! “Es una lástima- prosiguió- tener que teñir las tardes de este lugar siempre de sangre”. En su contemplación, María escapó y fue a conocer la suerte de Juan, un corazón enamorado, no se rinde fácilmente, no se rinde nunca, realmente. El Capitán respiró tranquilo, a los 5 minutos volvió María.
- No está- dijo entre lágrimas y sollozos.
- Se lo llevaron… a interrogarlo- respondió el capitán sin perder su tranquilidad.
- ¿¡Quiénes!? ¿¡Quiénes se lo llevaron!? ¡Dime!- repuso María casi perdiendo la cordura.
- No lo sé, los que fuesen, seguro creen que él es del bando contrario.- Dijo el Capitán mientras a lo lejos se oía un disparo y un horripilante grito de dolor.
El desespero de María incrementaba cada segundo ¿Cómo podía estar su padre tan tranquilo?
- ¿¡Pero quiénes son!?- exclamó María sintiéndose a morir.
- No lo sé hija, pero no te preocupes, él no le ha hecho nada a nadie, estoy seguro que ya lo dejarán salir.
- ¿¡Quiénes se lo llevaron papá!? ¿¡Fueron los Pas!? ¿¡Ó los Gues!? ¿¡Ó los Ejs!? ¿¡Ó los Pos!?
- No lo sé hija, todos son unos hijos de puta.

Tuesday, 10 January 2006

I love road trips (just as much as i love Monday mornings)

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Estoy mamado, al parecer los “Rápido Tolima” no son tan rápidos como dicen serlo, ayer estaba en el Guamo a 40 grados echado entre un río y hoy estoy a 10 grados entre al menos un metro de lluvia. Sin embargo, todo trae su lado positivo:
En Ibagué
-Se nos agotaron los pasajes a Bogotá, pero Cali es una ciudad muy bonita, ¿no la quisiera conocer?
En Picaleña (sede de el presidio de la capital tolimense)
Restaurante Libertad, cuando quede libre, vendrá a comer aquí.
En el guamo
Entre y conozca la mejor picsinadel sector.
En Espinal
Tanquéese para su viaje, Lechona La Mona.
En Melgar
Visite Melgar, un mar de piscinas.
— POL fue declarado en estado de muerte clínica —
— ah no, ya se despertó —
En Fusagasugá
¡Paisano Fusagasugueño, ayuda a que Fusagasugá sea una ciudad para todos! (¿Cómo cupo eso en un cartel?)
En Chusacá

¿¡Existe de verdad un pueblo que se llama Chusacá!?

En la Autopista Sur de Bogotá
Centro Médico Curare, Potenciol, Para potencia y resistencia, porque el que es caballero repite, no deje que su mujer lo abandone, ¡es mejor que el Viagra!
……….

¡Viva el Tolima!
¡Deportes Tolima campeón!
¡Viva el Tapa Roja!
Nacer, vivir, morir… y el aguardiente es más leal!
Me dedicaré a un proceso de desintoxicación por unos días.
Escribo incoherentemente porque tengo mucho sueño.
y, como dicen en mi tierra,
¡FELIJ’AÑOOOO OLEEEEEEE!






















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