Onéiros I.
I.
«Seré un policía y tú una brillante mujer que por la desarraigada situación tenga que arrendarse vilmente a extraños pervertidos que nisiquiera se molesten en aprender tu nombre, todo solo persiguiendo el fin de pagar tus elevados estudios filantrópicos y literarios. Usaré camisa larga y corbata, aunque lo deteste-tu héroe debe estar bien presentado- vestiré incómodo ese pantalón extraño y ese cinturón elegante para que los malvados sientan mi imponente presencia. Amaré esa placa con tanta intensidad como tú al verla, e indosaré con asco esa arma, ni la cargaré de muerte, pero los maleantes temerán ante su sola existencia. Tú estarás hermosa, como siempre, sin importar lo que hagas, y te dispondrás a hacer tu poco agradable y encomiable labor. Mirarás con esos ojos destructivos, que bien saben como fecundar, al pequeño local encuadrado en la esquina más olvidada de esa calle por la cual ya nadie se atreve a transitar, suspirarás y te adentrarás en la aventura, pensando que todo lo haces por conocer mejor a ese filósofo de hace dos mil años o más. Ellos entrarán por detrás, como es usual, los cobardes mercaderes tratarán de encubrir sus sucias acciones y su penosa figura de la tenue luz de la noche, buscando directamente la acción que se les promete por fuera de la obscura puerta. Apenas lleguen, correrán a ti, tratarán de abusarte, de violarte, de perpetrarte más de lo contratado
»- ¡Cómo me le va a gustar a lo europeos!- luego de unos minutos alguno exclamará.
»Tratarán de secuestrarte y llevarte lejos para complacer los sentidos bruscos de hombres subdesarrollados. Te resistirás, los golpearás con todas tus fuerzas, pero ellos serán más y te tendrás que resignar. Justo ahí apareceré yo, antes que te puedan hacer más daño y gritaré con toda mi autoridad: “¡Este endemoniado lugar queda ahora y por siempre clausurado, filisteos!” Mis compañeros y yo te apartaremos, junto a tus amigas, de las putrefactas garras corporativas de esos empresarios de mala muerte. El brillo de mi placa se unirá al brillo de tus ojos y no podrás hacer más que sentir el corazón latir fuerte ante la presencia de este, tu nuevo amigo. No podré olvidar tu tierna cara ni tu dulce voz, y espero que no puedas dejar de pensar en mi. Me pedirás ayuda mil veces y un millón de veces te daré mi socorro. Nos iremos compenetrando, acercándonos cada vez más hasta que nos abracemos, cada vez más fuerte hasta que nos besemos, cada vez más apasionadamente hasta que…»
- ¡Jaime, Jaime! Usted nunca me pone atención
- Claro que sí Gabriel, sus palabras son valiosas.
- ¿Ah, sí? Entonces, cuénteme, ¿de qué le estaba hablando?
- Pues, me venía diciendo que está decepcionado por la inefectividad de las fuerzas públicas en nuestro querido país.
- ¡Ja, ja! De eso hablamos hyace como una semana, ¡usted y sus sueños me enloquecen! Ahora la comentaba sobre la fiesta de mañana.
- ¿Fiesta? ¿Qué ocasión se celebra?
- Ah hermano, usted sabe que en esta tierrita no se necesita ningún motivo para celebrar, además del hecho de estar vivos. Aunque creo que es el cumpleaños de Juana… en fin, se me escapa, ¿vamos a ir?
- ¿Cómo vamos a ir si no sabemos porque es la fiesta?
- ¡Ah! Siempre tan complicado, esas son cosas secundarias, causas, causas, cosas inútiles, la verdad. Vamos y disfrutamos. Además… va a ir esta mujer de la que le estaba hablando. Ahí hay placer asegurado hermano.
- No sé quien es esa tal mujer de la que me hablas hermano de armas y compañero de mil batallas. Por cierto, analizando toda esta situación, me parece que usted va a disfrutar y yo me voy a quedar en una esquina, esperando a que caiga alcoholizado y tenga que llevarlo en hombros a la casa…
- ¡La mujer, la mujer! ya le dije, ¡qué ser tan distraído eres! Es Julianita, la mamacita que le mostré el otro día, la amiga de Juana, caray. Y no se preocupe por lo demás, si yo caigo alcoholizado, usted habrá de caer alcoholizado también ¿o ves alguna otra posibilidad? Y si yo disfruto con Julianita, no hay que preocuparse, tú disfrutarás también, no hay de otra. Hágale, vamos a bailar.
- Bailar, bailar, ¡qué inútil! Pero bueno, supongo que no hay mayor opción que acompañarlo…
Este Gabriel, es buena persona, en alguna parte de su fondo, a veces no piensa más que en complacer sus tan sensibles sentidos, siempre está pensando en «¡fiesta, fiesta!» y en «¡rumba, rumba!». No saca tiempo para pensar en las cosas importantes de la vida, aprender, crecer, entender el universo y encontrar una manera para salvar al mundo, no, no… si tan solo dejara de matar nuestras neuronas progresivamente, si tan solo pudiese reflexionar con seriedad de vez en cuando… pero en su caput solo hay espacio para alcohol, bailes y mujeres: excesos de bebida, danzas postmodernas sin sentido ni armonía y las partes más “agradables” para él de las mujeres. Ojalá algún día se enamore de verdad, se de cuenta de las maravillas de la luz. Ojalá un día piense, aunque sea por dos segundos, sobre el mundo en el que tenemos que vivir.
Me agrada de vez en cuando su compañía, sin embargo, su interdependencia me molesta en límites infinitos, me alejaría de él por unos días, unos minutos por lo menos, pero ni la biología, ni la psiquiatría han dado con un método para lograr esa proeza, así que estoy condenado.
Gabriel me mira y me hace entender que se nos hace tarde para llegar a nuestros estudios, concuerdo y salimos a correr tras algún transporte público. Sé que él solo quiere llegar a tiempo para poder interceptar a la tal Julianita de la que me habla, realmente espero que se fije en algo más que solo sus rasgos.
Bajamos de nuestro colectivo ejecutivo y nos enfrentamos a nuestra hermosa alma-máter, cama cómoda del saber ¡Ah, qué hermoso lugar!
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Interesante visión de la doble personalidad o la múltiple mejor.
Con tu permiso o sin él me he saltado el post de futbló - me gusta tu neologismo -, en parte porque no me gusta el fútbol y por otra porque me aburre leer de un montón de gente que no conozco.
Te cuento el motivo de mi mudanza. Básicamente sentí pereza de escribir la dirección larga en las cajas de mensajes cuando las visitaba y ese nombre no me reflejaba, creo que hace tiempo te conté de un libro que escribí y ese es el nombre, el que tiene ahora mi blog.
Sigues escribiendo de modo fascinante. Me alegrará poder decir que te leí cuando eras inédito, seguro publicarás pronto.
Comment por licuc — Sunday, 26 March 2006 @ 5:42 AM