Random Image

el rinconcito de POL

Saturday, 27 May 2006

Desfragmentación

Enclochado en: Uncategorized

Cierta vez que mi estómago estaba vacío, el teléfono estaba cortado, y yo por fin me había resignado a aceptar que la inspiración nunca llegaría, no me quedó más opción que vender mi identidad y mi dignidad- y aun tratando de mantener cierta altura artística- mi única opción fue aceptar aquella antigua oferta para dirigir una película porno. Bajé entonces de mi apartamento y, con una moneda de doscientos pesos que encontré debajo de un sofá maloliente y polvoriento de mi casa, llamé desde el primer olvidado y orinado teléfono público que encontré. Me comuniqué con aquel Señor-Don Jiménez, quien hace ya un tiempo me había comentado su sueño de incorporar un director de talla internacional a su “emporio-imperio” del entretenimiento gráfico adulto. Desafortunadamente, hace diez años me había considerado merecedor de tan baja posición, pero ahora, afortunadamente, aun me consideraba digno de tan alto honor. El Señor-Don Jiménez me saludó alegre, con elogios falsos, innecesarios y sin duda tediosos; estaba emocionado, mas yo le hice notar que los poderes de mi moneda eran limitados. Me comentó entonces, apresurado, que ya estaban adelantando una grabación, que él pensaba dirigir en un principio, pero que ahora se le hacía era perfecta para mi “visión artística”, sea lo que sea eso en un porno. Como la locación de la grabación era cercana a mi apartamento, decidí que iría al día siguiente para comenzar a trabajar. No hubiese pensado que tal producción pudiese tomar forma en este sector, pues aunque es evidente que en la zona el sexo es una afición (y depronto hasta hacer el amor lo sea), los espacios son bastantes reducidos y no me imaginaba como cabrían las cámaras, luces, micrófonos y demás utensilios pertinentes para la producción de una película. Me imaginaba que iba a ser un trabajo difícil, pero no me importó, fui a acostarme y supuse que al día siguiente me las arreglaría de alguna forma. Esa noche tuve pesadillas, quizás por el ayuno de ese día, soñé que caía y caía sin fin, que balas se acercaban más y más a mis sienes, que largos filos puntiagudos amenazaban enfurecidos mi tórax. Cuando me desperté, no le di mayor importancia a la molesta experiencia onírica, pues no creo que los sueños tengan algún sentido o algún propósito adicional de la ilogicidad de la vida despierta. Me levanté y me preparé para salir, no había agua en la casa por lo que no me demoré mucho. Salí y vi que afortunadamente podía llegar a pie hasta el sitio indicado, me fui por una acera solo, pues todos se alejaban de mí, gracias a mi particular olor. Mientras me iba acercando, vi sobre un edificio de ladrillos, una valla con una vieja conocida, aquella actriz que, horas después de que me fuera entregado el premio Avantgarde por mi primera película, me abrazó y me comentó que ese día comenzaba una nueva y eterna amistad entre los dos. Era la misma actriz que dos meses antes de que iniciara mi caminata hacia los estudios “Jiménexxx”, al encontrarme por la calle, se cubrió el rostro y se apresuró a desaparecerse entre algún restaurante de sus opulentos amigos. Supongo que yo causé esa última situación al decirle hace un tiempo que me parecía que ella era muy bonita, pero que su actuación se excedía en interjecciones innecesarias, coyunturas insulsas y que actuar es mucho más que verse bonita repitiendo un texto de memoria. Ella no compartía mi visión casi nihilista en las películas, decía que era inútil perder cinta en algo tan incomprensible. No parecía para nada sabía, pero fíjese usted como son las cosas, yo estoy aquí abajo y ella allá arriba. La señorita eventualmente se fue a hacer alguna película sobre mulas colombianas que llegaban a Tahití, se hizo millonaria, se fue a vivir a Miami, luego le ofrecieron algún papel en un sitcom gringo y al parecer se convirtió en un orgullo nacional. Afortunadamente no la vi nunca más. Cuando vi su valla, comencé a pensar en una cosa extraña: que no era ella quien estaba en la valla, no eran más que un montón de átomos de colores dispuestos en una manera particular para que pareciera que ella se hubiese agigantado y estuviese mostrando su pantymedia encima de aquel edificio. Pasaron entonces unos transeuntes cerca mío- cuya reacción a mi desagradable aspecto no se hizo esperar- y comencé a imaginarlos heraclitéamente, como un cúmulo de células que un día están en un brazo y al otro en un pie, como un conjunto de elementos, puestos uno aquí y otro allá, que ayudaban a que cada célula respirara, que cada parte del aire que los rodeaba era absorbido por sus partes más elementales y eran convertidos en algo útil para su desarrollo personal. Perdieron sus rostros para mí, no eran más que una fórmula estructural química tridimensional y comencé a imaginar que en cualquier momento un palito que uniese a un carbonio con un hidrógeno pudiese espontáneamente desaparecer y que sus cráneos se partiesen en dos, mostrándonos todas sus sinapsis mientras luchaban desesperadas por manterese juntas. Pasé entonces por el edificio de la valla, pensé cómo era todo solo un conjunto inútil de átomos y moléculas similares, me imaginé lo qué sucedería si depronto alguien patease un costado del edificio, desacomodara un átomo y todo el edificio, construido con miles de años de sabiduría humana, colapsara. O qué sucedería si ese átomo se compactara de tal forma que se convirtiera en un agujero negro que absorviera hasta la luz a su alrededor. Seguí caminando, viendo personas mal guillotinadas y edificios oscuros derrumbados a mi alrededor, pensando que los hombres de dos piernas, dos brazos y medio corazón y, los edificios rectangulares perfectos, no eran más que un tatuaje en mi retina que no me dejaban ver su inestabilidad estructural y lógica. Llegué por fin al aclamado estudio de pornografía, saludé al Señor-Don Jiménez y apenas él terminó con sus elogios y agradecimientos, yo le dejé muy en claro que había venido solo por el dinero y que por lo tanto si no obtenía un buen trato, me iba a mi cama de nuevo. Él entendió, me ofreció lo suficiente para sobrevivir tres meses con algunos lujos de por medio. Afortunadamente su equipo ya había logrado entrar todo el equipo al restringido apartamento. Le pregunté el porqué de una locación tan limitada y él me respondió que para darle un ambiente más “apropiado” a la película. No le dí mayor importancia a su respuesta. Me presentó a los protagonistas, un hombre y dos mujeres. El hombre estaba entusiasmado y ansioso, miestras que las mujeres parecían indiferentes, como si quisieran acabar lo más pronto posible. El señor Jiménez era el productor y solo había un camarógrafo, que siguiendo la costumbre de las porno, era yo. Los equipos dejaban qué desear, una cámara pequeña casi como para paseo familiar, luces que solo se podían prender de una a la vez y el micrófono era uno cualquiera con un plug adaptado y pegado directo a la cámara. Comenzó la acción, era desagradable e incómodo lograr los mejores ángulos, pero hice mi mejor esfuerzo para merecer la platica. Los ojos de nuestro productor brillaban con placer, al parecer creía que esto iba a ser toda una obra artística, o quizás se deleitaba con la escena que estábamos grabando. Detuve a los protagonistas por un segundo, les dije que pusieran esa extremidad por acá, esa otra por allá, que no miraran tanto la cámara, que se fijaran en sus compañeros, que gritaran más, que lo hicieran parecer más real, ¿Quién sabe con qué autoridad lo habré dicho? ¿Qué podía saber yo de realidad?. Ellos siguieron, yo estaba a punto de dormirme, pero afortunadamente ya casi acabábamos. Cuando llegaron y teníamos en la cinta lo que necesitábamos, ellos siguieron e invitaron al staff “behind-camera” a unirse. El Señor-Don Jiménez se unió sin pensarlo dos veces, pero yo desistí pues creo que ese tipo de contacto sin alguna clase de categoría trascendente que una ambos cuerpos, no es más que un desagradable intercambio de fluidos y enfermedades. Ayudé a arreglar el equipo y me dispuse a editar, tenían en otro cuarto un computador decente, aunque mal cuidado. Acabé unas dos horas después, ellos también, les recordé a donde mandar el cheque y me fui a acostar de nuevo entre una cama derrumbada que absorbía la luz, esperando inútilmente que llegase la inspiración.

3 Comments »

The URI to TrackBack this entry is: http://elrinconcitodepol.blogsome.com/2006/05/27/desfragmentacion/trackback/

  1. Excelente, como siempre.

    Mucho Seymore Butts, don POL butts.

    Comment por Patton — Saturday, 27 May 2006 @ 11:08 PM

  2. Bueno :( , al menos no eres los que expende papelitos que hacen propaganda porque ahí si nos hubieramos conocido en medio de un madrazo y una mala mirada. (Un saludito):

    Comment por Bluewind — Monday, 29 May 2006 @ 3:03 PM

  3. no coma cuento, coma porno

    Comment por astrid — Friday, 2 June 2006 @ 2:04 PM

RSS feed for comments on this post.

Regálame tu sabiduría

Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>























Get free blog up and running in minutes with Blogsome | Theme designs available here