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el rinconcito de POL

Tuesday, 18 November 2008

De cómo sobreviví al mundo moderno

Enclochado en: Uncategorized

Fue dentro de las calles que se cruzan como serpientes en medio de esta ciudad tan esquemática y tan extraña. Ya era mi décima hora de caminar, de esperar impávido, de pie en la multitud que frente a mí se alineaba, de comprender nombres de instituciones y averiguar números de códigos tan inusitados que jamás, siquiera, había imaginado; ya era mi cuarto día de rondar ubicándome entre sinuosas calles y carreras y de deambular sin rumbo entre las dudas que me acosaban y entre papeles que me confundían. Buscaba qué hacer con mi vida. Iba, poco a poco, cancelando sus cuentas, entregando sus datos y borrando sus huellas, mientras que me movía, tembloroso, con aquel horripilante certificado de defunción entre mis manos. Yo, ya sin vida, buscaba un lugar para esperar, tranquilo, a expirar con mi último aliento.
Fue ahí, en esa esquina, allí donde siempre me esperaba Doña Gloria, con el jugo listo y la empanada recién hecha. Antes de abandonarme, decidí darme un último placer y saludar por última vez a esa viejecita tan simpática. Mientras degustaba ese placer tan terrenal, que me hacía dudar de mi decisión, lo vi. El buen amigo de siempre, aquel que aparece siempre en los momentos más oscuros y trae consigo una linterna para dispersar las tinieblas. Lo vi, como siempre, con su gran carga al hombro, algo cansado por tanto caminar, pero tan risueño y alegre como un niño que nunca se ha dejado vencer por la tristeza.
-¿Qué hay con esa cara? –dijo.
-Es que muero –respondí.
Él me miró, analizándome mientras se iluminaba su rostro con una idea. Entre el gran atavío que llevaba sobre su espalda, noté a La Milagrosa, aquella amiga de madera que nos había alegrado en tantas noches y que él quería como si fuera su novia. Él, sin señalarla aún, decidió estirar su brazo y, con la magia propia de todos los bogotanos, logró que uno de esos aparatos de transporte masivo se detuviera frente a nosotros. Aún con los frenos chirriando sobre el pavimento, mi amigo me agarró y me empujó hacia dentro, donde me encontré con las comunes caras indiferentes, sin entender qué sucedía. Luego de unas breves palabras al conductor, que asintió algo molesto, mi amigo desenfundó a La Milagrosa y me dijo, en voz baja «Canta». Sin poder reprochar, él –o, más bien, La Milagrosa– comenzó a sonar aquellos acordes, que tan sólo al oírlos me devolvían a la infancia, me recubrían el cuerpo de arena y mar y me hacían sentir la brisa golpeando suavemente en mi rostro. Sin poder yo escapar aún de mi sorpresa o de mi trance nostálgico, él me susurró al oído «Oye morenita, te vas a quedar muy sola…», viendo que no reaccionaba aún. Pero, al escuchar esas palabras y sentirme de nuevo en casa, cantando junto a ella, me reincorporé y me uní al canto con todo lo que mi pecho congestionado me permitió.
Ah, mi garganta destrozada por tantas noches de llorar y por tantos días de sucumbir al frío, sólo me dejó cantar, si acaso, desafinado, al punto que más de un miembro de la audiencia decidió levantarse y retirarse hasta el fondo del vehículo, los más radicales, prefiriendo de una vez presionar el botón que les permitiría escapar de mis aullidos. Pero yo, frente al pasillo, no les daba importancia, yo los veía frente a mí, pero no estaba junto a ellos, yo estaba en la playa junto a una fogata, estaba en aquel diablo que llaman tren, estaba bajando por Valencia y cogiendo por La Sabana; y mucho menos cantaba para ellos, era ella quien, frente a la fogata me escuchaba mientras sonreía orgullosa, aunque con lágrimas en los ojos me recordaba «Yo, en Santa Marta me puedo morir». Y cantaba con el corazón aún más herido, tanto, que decidí pedir una nueva canción y salir de toda esa pasión. Él me miró triunfante y vio las lágrimas que bañaban tibias mis mejillas, volviéndome a llevar por aquellas noches cálidas de la infancia junto a ella. Al bajar, alegres y con doscientos pesos extra, exclamé entusiasmado: -¡Hay que repetir esto!
Él, replicó, burlón: -Si mueres, no podremos –con una sonrisa que, poco a poco se me fue contagiando.
No he muerto, muy a pesar de algunas crucetas y bandas de músicos del transporte urbano que se han cruzado por mi camino. Y, en cambio de sentarme a esperar mi hora, he pensado que algún día, quizás en Santa Marta, mientras vuelvo a entonar aquellas canciones como se lo merecen, yo moriré y la visitaré en su casa en el aire.

Monday, 10 November 2008

Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán

Quienes aburridos y decepcionados del manejo que la República hermana de Colombia y sus varias instituciones decidieron darle al país que antes los hospedaba; frustrados frente a la imposibilidad de cualquier mejoría o intento racional de construcción de nación; apabullados ante la siempre más pálida falta de soluciones y el siempre creciente número de problemas frente a los cuales se generaban más discusiones que proposiciones; rechazados por múltiples entidades y gobiernos internacionales en su búsqueda de asilo político; hemos decidido independizarnos. Aunque con gran clandestinidad, con fiera severidad proclamamos que desde el 16 de Octubre de 2007 el territorio de la Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán ha dejado de formar parte oficialmente del territorio de la hermana República de Colombia. El área independiente de la GRIM Krasnijkoverstán correspondía originalmente al glorioso tapete rojo de mi cuarto, enclave en el barrio bogotano de Rosales, pero ahora se ha trasladado, además de haberse expandido, comprendiendo ahora ese mismo glorioso tapete rojo, la gloriosa alfombra café de mi nuevo cuarto, el glorioso tapete blanco del baño de visitantes y la improvisada y gloriosa mesa de café que se creó a partir de sobras de una anterior construcción, todos gloriosos enclaves inconexos dentro del barrio Chapinero de la capital colombiana.
Los gloriosos ciudadanos de la Gloriosa República han ido creciendo con firmeza en número desde entonces y, por lo tanto, se ha procedido a escoger una forma de gobierno, concordando todos los presentes a la Gloriosa Asamblea que la mejor opción es y siempre será la democracia. Unánimemente, se escogió al glorioso líder, artífice de la idea de la GRIM Krasnijkoverstán –que prefiere no ser nombrado por su nombre de pila– para que liderara la rama ejecutiva. Pronto se volvió evidente que su inmensa sabiduría llevaría a la Gloriosa Nación hacia la prosperidad y el bienestar, por lo que no ha sido repetir elecciones, ni ponerle cuitas a su mandato. Él, en su amplia, infinita y gloriosa sabiduría, prefiere permanecer al margen de la vida pública, para así poderse concentrar en los gloriosos asuntos que involucren el desarrollo sin fin de la Gloriosa Patria. Sin embargo, yo, en calidad de su leal y fiel sirviente, he sido delegado para ocuparme de las misiones diplomáticas, así como de los asuntos de comunicación interna entre el glorioso pueblo y su glorioso líder. Así que hoy, luego de una larga espera, volteamos nuestras glorias hacia la gloria superior, puesto que, después de varios meses de profundo y glorioso pensamiento, el glorioso líder me ha encomendado que transmita a la gloriosa conciudadanía la primeras gloriosas leyes de la gloriosa nación:

1. De la gloriosidad:
Para mantener el espíritu de la gloriosa conciudadanía en alto, y para nunca desfallecer en el intento de ver a nuestra Gloriosa Patria en alta estima, de ahora en adelante, toda comunicación humana que haga referencia a la Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán, deberá ir acompañado del adjetivo “glorioso” en su declinación más apropiada, o del equivalente al adjetivo en otras lenguas (se dispone por ejemplo que, en italiano, el equivalente es “glorioso” y no “gioioso”, así como en inglés es “glorious” y no “joyful”)

2. De la ciudadanía:
la Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán no cree en líneas imaginarias y, por lo tanto, no confiere particular atención a quienes hayan conseguido el milagro de nacer dentro de su glorioso territorio. Aunque estás personas –y en especial sus madres– serán loadas por toda la eternidad y obtendrán de inmediato la ciudadanía, si así lo solicitan, personas nacidas dentro de territorios menos gloriosos pueden también aspirar a esta gloriosa ciudadanía y a todos los gloriosos derechos y gloriosos deberes que ello implica. Las opciones para aspirar a la gloriosa ciudadanía son simples y serán elencados a continuación: 1) Dirigir al glorioso líder, por medio de algún miembro cercano de la gloriosa conciudadanía, una petición en la que se exprese el deseo de pertenecer a la Gloria de nuestra patria y en la que se expliquen los gloriosos motivos y se haga una breve reseña de qué es lo que el/la solicitante considera más glorioso de la la Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán. Todo esto para asegurarnos que la gloria de la nación nunca se vea amenazada por personajillos que quieran aprovecharse de nuestro glorioso orgullo. 2) Proclamar la anexión de un nuevo territorio independiente y móvil (se prefieren tapetes, pero se aceptan alfombras, esterillas, sábanas, ruanas y similares) al glorioso territorio de la Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán. De seguir esta opción, el glorioso nuevo miembro de la conciudadanía será nombrado gobernador temporal del nuevo glorioso territorio, hasta que el glorioso líder decida que sea oportuno llamar a elecciones. 3) Para las personas del género femenino que se llamen Gloria o cambien su nombre legalmente (en la registraduría de cualquier país) a Gloria, el proceso se acelerará. Las mujeres que cumplan estas condiciones y manifiesten un deseo expreso de pertenecer a la gloriosa conciudadanía, obtendrán gloriosa ciudadanía automáticamente. Mujeres que no cumplan con estas condiciones podrán acceder a la ciudadanía mediante las opciones 1) ó 2).

3. De la lengua:
La Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán se precia de ser bohemia, cosmopolita y pluricultural, por lo que, siguiendo el rechazo a las líneas imaginarias, nunca decretará un idioma oficial, ni siquiera para asuntos oficiales. Aunque éste glorioso servidor se suele expresar en castellano (y gran parte de las ordenanzas vendrán en esta forma), será igual de legal dirigirse a cualquier otro miembro de la gloriosa conciudadanía en cualquier otro idioma, incluyendo y, en particular, el dirigirse al glorioso líder, puesto que él, aunque prefiere intermediarios, los puede recibir de cualquier origen lingüístico, ya que su sabiduría es tan magna que no necesita usar de lenguaje alguno para pensar, ni para gobernar. Con esto, nuestro glorioso líder espera ampliar las fronteras del glorioso territorio en cada esquina del globo, así como traer a la gloriosa conciudadanía una comunidad de orígenes variados.

4. De la lectura.
A diferencia del Reino amigo de Elleore, nuestra Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán no prohíbe libro alguno. Todos los libros son permitidos, siempre y cuando muestren la palabra “gloria” o alguno de sus derivados en cualquier idioma. También es legal introducir a la Gloriosa República un libro sobre el que alguien haya escrito “gloria” o alguno de sus derivados en cualquier idioma. Sin embargo, debido a la estrechez de nuestra extensión de área, sólo se permite un libro a la vez por territorio.

5. De la percepción sensible:
Al igual que el Reino amigo de Elleore, la Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán prohíbe el tráfico de sardinas dentro de sus fronteras, puesto que pocos de sus gloriosos conciudadanos soportan su olor. De igual manera, los gloriosos oídos de los miembros de la gloriosa conciudadanía son sensibles, por lo que queda terminante prohibido la existencia de empaques de icopor dentro de las fronteras y, el hacer chirriar dichos empaques (o producir sonidos similares) a menos de 50 metros de alguna de las fronteras de la Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán, será considerado como una provocación y justificación suficiente para declarar la guerra.

6. De las fronteras:
El glorioso gobierno de la Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán NO pedirá papeles cuando uno de sus gloriosos conciudadanos salga de su glorioso territorio, ni cuando algún no-ciudadano decida entrar al glorioso territorio. Sin embargo, ningún no-ciudadano podrá poner pie dentro del glorioso territorio, a menos que algún miembro de la gloriosa conciudadanía lo invite a hacer tal. Del mismo modo, el gobierno de la Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán espera que los gobiernos de los países vecinos sepan manejar sus fronteras con la misma amistad y ecuanimidad, que el glorioso gobierno lo hace y, por lo tanto, no expedirá pasaportes con la gloriosa insignia nacional.

7. De lo que no debería suceder.
Quien sea descubierto infringiendo las leyes ya mencionadas y sea reportado, perderá su glorioso derecho a ser un glorioso conciudadano de la Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán. Además, será humillado hasta el fin de sus días por el resto de la comunidad y su orgullo será vilipendiado de una manera tal que ni siquiera será capaz de volver a pronunciar la palabra “Gloria”

Léase, nótese, faxéese, emailéese, escanéese, hágase y cúmplase.
¡Gloria eterna a la Gloriosa República Independiente y Móvil de Krasnijkoverstán!

Desvariables #6

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Sun Tzu dice “conoce el movimiento de tu enemigo como conoce el cazador al serpentear de la serpiente que acecha”
T’sao T’sao agrega “¡hazlo sangrar por las gónadas!”.






















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