Random Image

el rinconcito de POL

Friday, 4 July 2008

Musik hat kein Stop

Enclochado en: Uncategorized

On why the choosing of such an uncommon title for their newest release, the band leader, Ralf, explains the true meaning behind the odd-sounding name ‘Handle With Care’:

“Well, we were all in an airport –I can’t remember exactly which one, but we were all there, musicians, technicians, managers… We were about to finish our tour of the United States and were really exhausted. To top it all, there was a problem with the lugagge because of an energy shut down, or a technical error, or I don’t know what. Anyway, there weren’t any packages coming out. There were just two or three lying around that no one would pick up. Maybe they got lost or something. In any case, there was this airport employee who kept staring at us, because –we thought- he was a fan of the band. I think he was trying to find a way to approach us without seeming like a groupie or a dumb fan asking ‘hey, you’re in that band, right?’, so he kept walking around us, quietly. Finally, he decided to come closer and started chit-chatting with me. “I hate these people that put those damn ‘fragile’ stickers on their bags” he said pointing at an abandoned suitcase. “It’s like saying ‘hey, I don’t care what you do with the other bags, but treat this carefully, it’s very important to me, to the world, to the universe’, and that’s like saying ‘I’m the important one and the rest can go fuck-off’” he argued, “and it’s even like saying ‘I don’t trust you, I know that you’re a mess up and that you’ll probably damage everything you touch, but please, please, see this sticker and realise this is important stuff that shouldn’t be broken’, like I needed a big red print-out to know that other people’s belongings are valuable and should be handled with care.” I smiled politely while I heard his anger against stickers, nervously trying to remember if my guitar case had the dooming ‘fragile’ sign. He continued by adding “I really hate those people, and I really hate those bags. Do you know what I do when I find one of those? I toss it around the room and kick it a few times. Yeah I kick ‘em, and hard, quite like a soccer star. You have to show those kind of people they’re no better than the rest” I kept on smiling and made a few solidary jokes, now certain that my case had that dreadful sticker on and hoping this guy took a shift off when our equipment arrived. Eventually, the bags never came and we had to pick them up at another city, so this guy couldn’t get the joy of kicking around our things. But anyway, his anger towards fragility was very much like the new ideas we had at the time for the developement of our music. ‘Handle With Care’ has been our rawest, harder-sounding record to date and through its title we wanted to express that hatred towards pretty labels and that rage always ready to explode towards frale warnings. ‘Handle With Care’ is our way of saying ‘this album should be kicked and tossed around as harshly as possible.”

The album is, truly, one of the hardest-sounding recordings of the last few years and the band famous for melodies has surprised the public and the critics with their –very succesful, I should say– ear-blasting, deep-breaking arrangements of songs like ‘Meine Mutter, die Robotin’ and ‘Endlich ein Grund zum Feiern’, among others. Also an oddity of this album, the amount of songs in german, as that language had never been as present as here in the band’s carrier. About this subject, the bass player, Jürgen, gives us a lot of quite interesting reasons:
(more…)

Wednesday, 21 May 2008

Aviso en octosílabos asonantes

Enclochado en: Uncategorized


Que se dice, que se avisa
Con la voz que hay mejor
Que Pablo ha sacado Visa
Y que se va al Nueva York.

No llegue angustia de ver
Al caballero marchado
A lo extraño, pues al mes
Se habrá de ser retornado.

Si es el corazón de dádivas
Palpitante y deseoso
No pretendan acrobacias
Que el dinero es bien costoso.

Y si, con algún saludo
La fiel mole se conforma,
No crean que es un apuro
Pues ser amable es la norma.

Monday, 5 May 2008

Acompañando a Bartleby

Enclochado en: Uncategorized

Quise escribir un cuento sobre un hombre que despertaba para encontrar que, de repente y sin mediar explicación, su existencia había cambiado a un sinsentido incomprensible y él, acongojado y extrañado ante su nuevo mundo, se preocupaba al considerar que se entrometía e intentaba no molestar. Pero ese cuento es un libro llamado La Metamorfosis y no lo escribí, pues Kafka ya lo había hecho y, seguramente, mucho mejor de lo que yo habría podido aspirar a hacerlo.

Wednesday, 30 April 2008

Desavriables #5

Enclochado en: Uncategorized

La marquesa sale a las 5…
…y se tropieza con una aspiradora.

Thursday, 17 April 2008

Ἀλεξοῦση ἀνδρóσι

Enclochado en: Uncategorized

Dicen los papeles –pues, aunque fríos, sólo ellos pueden hablar ahora –que fue un Domingo aquel día. 16 de Abril, 1960. Hablan de los colegios y de los trabajos, al mismo paso que de las enfermedades y de los hospitales. Entre sus congeladas letras que miran indiferentes se destacan algunos viajes de juventud: Estados Unidos, Italia, visas, permisos y cartas. Pero no hablan de los atardeceres, no mencionan los juegos en la nieve. También recuerdan los papeles a aquellos días felices y rebeldes del estudio para la vida. Pero no hablan sobre sonrisas, ni sobre miradas. Sólo mencionan la facultad de comunicación social de la universidad del Externado y remiten a los numerosos artículos que escribió para El Espectador, a sus incontables columnas y a sus escasos pero apreciados libros. Y entre montañas de cartón se siguen reuniendo datos, las deudas, los buenos momentos, los compañeros sentimentales, las dedicatorias, los periodos que, lejos, tuvo que pasar recluida, junto a aquellos numerosos problemas. Hay dos papeles que no saben recordar alegrías ni lágrimas tibias, pero que, entre brazaletes de plástico (uno rosado, uno azul), a algunos nos hacen derramar los ojos. Y hay papeles de papeles, algunos cálidos que, con cursiva mano alzada, recuerdan a “Alexandra, querida amiga” y otros tan secos y tipográficos que comienzan con un cruel “señora” y se explayan en explicaciones fiscales. Hay papeles que subrayados, como la obra de Proust, me acuerdan de las noches en que llegaba y me decía emocionada “mira”. Hay los otros que, rasgados y consumidos, me recuerdan noches tortuosas. Y hay los que, encuadernados, un día triste, me pidieron con compasión ser escritor. Los hay graciosos y los hay atrevidos. Pero la mayoría se pierde entre la maraña de documentos que pretenden resumirla. Como aquel que describe (incomprensiblemente) aquella maraña de células rebeldes, o el que asegura sin más que una mirada rápida que sus ojos resplandecen “café”. Todos datos, todos hechos, todos fríos esquemas. Pero no hay papel más duro que el del 20 de Diciembre de 2008, aquel que anuncia su paso por la Funeraria Gaviria, aquel que invita a llorar junto a nosotros, los más desdichados.
Y, sin embargo, ningún papel que he encontrado escarbando deja constancia de cómo ella fue nombrada a propósito, cómo fue protectora, cómo fue madre consumada, preocupada y amorosa; hermana amada, hija excelsa y tía consentidora. No hay letra que recuerde sus abrazos o sus caricias; sus lecturas por la noche, sus besos en la frente en mitad del frío. No hay nada que recuerde los sacrificios y los sufrimientos por los dos seres que más amó. Si nadie ha querido registrar sus madrugadas para atendernos o el sabor de sus pastas improvisadas, creo que me ha llegado la hora (aunque las lágrimas me impiden elocuencia) de dejar constancia. De esta manera, cuando llegue el día en el que los demás nos vayamos, al menos quedará el recuerdo de las cosas importantes, así, ella jamás tendrá que morir, así jamás se perderán sus momentos más cálidos en los que, rebozando de felicidad, decía “te amo”.

Feliz Cumpleaños mamá.

Thursday, 29 November 2007

Desvariables #4

Enclochado en: Uncategorized

Episode VII: A new hope arises after the Republic strikes the Clone Sith Menace back.
A LONG TIME AGO
IN A GALAXY FAR AWAY…

Despite the
incestuous attempts
to penetrate his sister,
Luke is still single and alone.
Now, after saving the galaxy from
the evil hands of the Empire, a new battle
rages on for him: that to find a woman worthy
of a sexually disordered Jedi…ññññññññññññññññ

Monday, 12 November 2007

El Show de Bert XIII

Enclochado en: Unauthorized

[Oficinas Canal 60]
Sr. A.: B., mira estos ratings, tenemos que hacer algo al rescpeto.
Sr. B.: Tienes razón A. Tenemos que hacer algo distinto, un vuelco total de la programación, una revolución televisiva tan radical que ni el mismo Robespierre podría tolerar.
Sr. A: ¿Quién?
Sr. B: Ah un amigo francés que conocí hace dos años en Cannes. Le gustaban las cosas extremas, pensé que lo conocías.
Sr. A.: Jamás lo había escuchado. ¿Qué hace él?
Sr. B.: Ah, nada. Se ahogó en su tina luego de una sobredosis de cocaína.
Sr. A.: Veo. Bien, estoy de acuerdo contigo, tenemos que renovar nuestros programas, darles un toque más juvenil para que las nuevas generaciones se sientan atraídas.
Sr. B.: Tienes razón, deberíamos crear nuevos formatos y nuevos métodos de participación, ya sabes, para que el público nos ‘colabore’ con la renta.
Sr. A.: Jeje, eso mismo pensaba yo. Bien, pues pensemos, ¿qué nuevos programas podríamos traer?
Sr. B.: Pues yo pienso que deberíamos ir haciendo una transición lenta, ¿sabes? para no perder nuestra audiencia actual y atraer la audiencia moderna.
Sr. A.: ¿Así que quieres ir cambiando los programas? Me parece una genial idea.
Sr. B.: Sí, ¿por dónde crees que deberíamos comenzar?

Sr. A., Sr. B.: ¡Dorita!
Dorita: ¿Sí, doctores?
Sr. A.: Llámenos a Bert, por favor. Dígale que es una reunión estratégica muy importante y que se afane.
Dorita: Bueno doctor, yo lo llamo. Pero creo que se demora, ¿no ve que está celebrando un cumpleaños de un amigo de esos que tiene en un bar todo raro por allá en el centro?
Sr. B.: No importa, llámelo y dígale que venga si es que no quiere perder su trabajo.
Dorita: Bueno doctores, yo ya les hago la vuelta.
Sr. A.: Gracias Dorita.
(…)
(…)
(……….)
[Una hora después]
[Entra Bert con camisa apretada y confetti encima. Tambalea al caminar]
Sr. A.: ¡Bert! Qué bueno que viniste.
Bert: Díganme, ¿Pa’qué soy bueno?
Sr. B.: Pues, para muchas cosas, pero hoy nos vas a ayudar a crear la revolución.
Bert: ¿Revolución? No, hermano, yo ya no estoy para revolcones. Luego de todos los que tuve hoy por allá…
Sr. A.: No, no, Bert. Una revolución, un cambio radical, un giro de raíz.
Bert: ¿Quieren que plante árboles? Está bien ¡El planeta me necesita!
Sr. B.: No, Bert. Lo que queremos decir es que queremos hacer un cambio drástico en la programación del canal. Y tú nos vas a ayudar.
Bert: ¿Ah sí?
Sr. B.: Claro que sí, tú eres el elemento más importante de esta cadena y no podemos prescindir de ti.
Bert: Veo… Bueno, pues, a cascarle.
Sr. A.: Bert, Bert. Cálmate, relájate, tómate un vaso de agua. Ponte cómodo.
Bert: Yo ya estoy cómodo. Apúrenle que no tengo todo el día.
Sr. B: Bert, siéntate, por favor, tenemos que hablar seriamente de tu programa.
Bert: Ey, ey. Yo sé que hemos quemado algunas cosas del set y que el camarógrafo que traje se emborrachó y destruyó una cámara. Pero aún así son pérdidas menores que se pueden reparar fácilmente.
Sr. A.: Lo sabemos, pero eso no es por lo que queremos hablarte. Es algo más, profundo, más estructural. Tiene que ver más bien con la corporeidad de tu show.
Bert: Bueno, está bien, he subido unos kilos, pero con unos días en el gimnasio los puedo rebajar.
Sr. B.: Pues no te caería mal, pero lo que te queremos decir es que estamos pensando en hacerle unos cambios a tu programa.
Bert: Cambios… ¿como cuáles?
Sr. A.: Pues unos pequeños cambios al set, unos pequeños cambios al tono y, quizás, algunos cambios al formato. Tú sabes, queremos modernizar un poco el ambiente. No es que tú ya no seas popular con la juventud.
Bert: Ah ¿y quién dijo eso? ¿¡Y quién fue el que dijo que estoy gordo!?
Sr. A.: Nadie, nadie, precisamente eso digo. Pero aún así, los ratings están bajando y creemos que nuestras más jóvenes audiencias podrían disfrutar un cambio como el que te estamos proponiendo.
Bert: Está bien, pero no me han dicho qué cambios están pensando hacer.
Sr. B.: Bueno, no te preocupes, no es nada drástico, solamente unos cuantos gimmicks por aquí y por allá. Pero claro, claro, tú seguirías manteniendo el control del programa.
Bert: Seh
Sr. A.: Bueno, mira, yo sé que no te entusiasma que nos estemos encargando de la situación, pero necesitas que te ayudemos. Te tenemos una idea revolucionaria para tu programa. Podrías actuar en algunos segmentos.
Bert: ¿Actuar? Ahora sí me están entusiasmando, ¿por qué no mencionaron eso desde un principio? Ya es hora que la gente se entere de mis grandes dotes histriónicas y comiencen a apreciarme como más que una bonita cara. ¿Se imaginan? ¡Podría estarme ganando un Emmy o un Globo Di’oro en unos meses!
Sr. B.: Bueno, Bert, esos premios no los dan en este país, esos sólo se los entregan a actores de programas estadounidenses.
Bert (dramático): ¡Ah! ¡La injusticia del nacimiento geográfico! Bueno, pero ¿a qué premio puedo aspirar en este paisito?
Sr. A.: Quizás a un premio del Monstruo Comegalletas a “este man en televisión me simpatiza”.
Bert: Bueno, está bien, sería, de todas maneras, una gran vitrina para que los productores de Jóligüd se fijen en mí.
Sr. B.: ¿Por qué le pones diéresis a esa ‘u’?
Bert: Ah, porque así se pronuncia en inglés, pendejo.
Sr. A.: Bueno, está bien, eso no importa. Lo que importa es que ahora está emocionado con nuestras ideas de cambio para el show, ¿no es así?
Bert: ¡Así es!
Sr. A.: Muy bien, entonces escúchanos. Te vamos a decir algo que va a ser tan ground-breaking que vamos a necesitar comprar pisos de cemento.
Bert: ¿Tan qué?
Sr. A.: Tan… innovador, que hasta Leche nos va a envidiar.
Bert: ¿cómo nos va a envidiar la leche?
Sr. A.: Escucha, no importa. Ponme atención. Imagínate esta escena. Es de noche y estás trabajando en tu oficina. Casi es medianoche, hay muy pocas personas en el edificio contigo. Ya todas se quieren ir a la casa, pero tú sigues trabajando porque quieres justicia y no puedes descansar hasta encontrarla.
Bert: Me gusta, me gusta, sigue hablando.
Sr. A.: Bien, parece que te vas a rendir, pero cuando bajas la cabeza, descubres un pelo suelto y decides analizarlo en tu microscopio. Como eres poseedor de una inteligencia superior, no pasa mucho hasta que descubres quién es el asesino que estabas buscando. Corres a avisarle al policía más cercano y con el número más exagerado de patrullas imaginable, van a perseguir al malhechor. ¡Puedes demostrar tus dotes de actor como científico y como héroe de acción!
Bert: ¡Es justo lo que necesito!
Sr. A.: Sí y lo mejor es que a nadie se le ha ocurrido crear un programa así. Podemos innovar en todo lo que queramos. Podemos contratar a dos mujeres buenonas pero que parezcan intelectuales para que te acompañen en la búsqueda por la verdad y que usen un uniforme policiaco sexy. Hasta, hasta… ¡Podemos llamar el segmento sólo con iniciales! ¿Qué tal algo como “UIC: Unidad Investigativa Criminal”?
Bert: ¡Sí, sí! ¡Genial idea!
Sr. B.: Bueno, aunque no niego que la idea de mi compañero es una gran idea, creo que quizás no tenga suficiente mercado. Tendría que evocar demasiado temas y términos científicos y bien sabemos que en este país la ciencia es prácticamente magia negra.
Bert: Bueno, B. ¿usted qué propone entonces?
Sr. B.: Muy bien, póngame cuidado. Es una idea que jamás a alguien se le ha ocurrido. Es tan innovadora que hasta Leche… ehh, que no me lo van a creer. Bert está trabajando de noche en un edifico de oficinas prácticamente abandonado. Todos tus compañeros se han ido, pero tú no puedes descansar pues necesitas que haya justicia.
Bert: Ajá… cuéntame más.
Sr. B.: Estás a punto de rendirte, pasas las páginas del libro que estás estudiando con desdén, sin ponerle gran atención. Te ves… derrotado.
Bert: Mhj, ¿pero al final me doy cuenta de algo? No quiero aparecer en una serie como un perdedor.
Sr. B.: ¡Sí, sí! Pronto descubres en una de las páginas desdeñadas una palabra que hace alusión a un caso similar al que estás procesando. Pronto, corres a llamar a tu jefe y le avisas que has descubierto cómo salvar al señor Sánchez de ir a la cárcel.
Bert: ¡Eso es lo que me gusta! ¡Un Bert heroico! Pero… ¿no puedo ser yo el jefe?
Sr.B.: Sí, puede ser. En cualquier caso, llamas a tus compañeros de firma legal, podemos contratar a dos viejas buenonas, que parezcan inteligentes y les ponemos vestidos de ejecutivas, para atraer audiencia masculina.
Bert: ¡Sí! ¡Audiencia masculina!
Sr. B.: ¡Audiencia masiva, Bert! ¡Hasta podemos traer un tipo musculoso para que haga de abogado rebelde y le hacemos quitar la camisa un par de veces para atraer a la audiencia femenina.
Bert: ¡Entre más se quite la camisa mejor!
Sr. B.: ¿Qué te parece A.?
Sr. A.: Quizás pueda funcionar, me parece bastante original y tu acercamiento al mercado a través de las hormonas me parece una decisión muy acertada, aunque quizás corramos el riesgo de meternos en problemas poco legales, pues puede que haya quien no quiera que el conocimiento de la ley se exparsa en este país.
Bert: No, momento, quizás deberíamos volver a pensar lo del actor musculoso…
Sr. B.: Pues luchamos, no nos podemos dejar atrapar por el homogéneo control de los corruptos.
Bert: Me podría quitar el centro de atención, ¿no ven?
Sr. A.: Yo ya estoy muy viejo para meterme en problemas revolucionarios, aunque quizás podríamos hacer el programa si nos alejamos de temas controversiales.
Bert: Aunque de todas maneras, deberíamos hacer audiciones, sólo para ver si lo de actor musculoso sí cuadra…
Sr. B.: Bueno, si le vamos a poner tanto pereque al asunto, pues mejor no hablemos de eso. Pero entonces, ¿qué hacemos?
Sr. A.: ¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé! ¡Estoy teniendo una visión! ¡Esto sí que nadie lo ha hecho! Además, podemos estar al margen de problemas con la justicia y con la injusticia.
Bert: Yo tengo un amigo, se llama John, bueno, al menos le dicen John, podríamos llamarlo para que hiciera casting…
Sr. B.: Bueno, ¿cuál es la idea?
Bert: Hasta podría el John llamar a otros amigos del gimnasio…
Sr. A.: Pónganme Atención. ¡Bert!
Bert: ¿¡Qué!?
Sr. A.: Escucha mi idea para el programa.
Bert: ¿Qué pasó con lo de defender la ley y ver a abogados rbeldes quitándose la camisa?
Sr. A.: No, no, eso no es tan viable como creíamos. Pero, escucha, esto es aún mejor.
Bert: Pero, ¿aún podemos tener actores quitándose la camisa?
Sr. A.: Sí, sí, pero, carajo, escucha. Estás en una habitación de un hospital trabajando por la noche. Ya prácticamente todos tus compañeros se ha ido y en los pasillos sólo encontramos silencio. Estás bajo la luz tenue de una lámpara, revisando un libro. No quieres descansar hasta averiguar qué es lo que le pasa a tu paciente. Él tiene un mal extraño que ningún otro doctor ha podido delimitar, ni siquiera el jefe de medicina. Pero tú, aunque apenas seas un interno, estás dispuesto a desvivirte por el pobre niño que está muriendo en una cama.
Sr. B.: ¡Excelente A.! ¡Así podemos apelar a la ternura de los televidentes!
Bert: Sí, ¿pero dónde entra el actor musculoso descamizante?
Sr. A.: Bueno, puede ser uno de tus compañeros médicos recién graduados. Puede ser un rebelde que, en apariencia no le importa nada de lo que pasa a su alrededor, pero dentro tiene un corazón muy grande y sufre con cada paciente que trata de ayudar.
Sr. B.: ¡Sí! Con algo así podemos atraer una gran audiencia femenina.
Bert: Me parece muy bien, mientras que se aseguren de que el actor musculoso no me robe el centro de atención… y que su camerino quede junto al mío.
Sr. A.: ¡Esto puede ser muy grande! Hasta podemos contratar a dos actrices sexys para que sean tus compañeras médicas recién graduadas, anden por el hospital con su uniforme holgado y, de vez en cuando, se lo tengan que quitar para salvar alguna vida.
Sr. B.: ¡Sí, sí! Así podemos atraer a la audiencia masculina y dominar el mercado!
Sr. A.: Podemos, además, mostrar algo nunca antes visto: el mundo de los médicos recién graduados que luchan por encontrar balance entre su ocupada vida laboral y su complicada vida personal, mientras que tratan de aceptar las verdades de su profesión, como que es inevitable que algunos pacientes mueran.
Bert: ¡Ustedes son unos visionarios!
Sr. B.: Aunque, ¿sabes qué A.? ¿No está quizás Bert ya muy… maduro para ese papel. Digo… la audiencia quizás no creería factible que alguien tan respetable como él haya apenas salido de la universidad.
Bert: ¿Me está tratando de viejo?
Sr. A.: Pues quizás tengas razón, B., eso sería un problema, ya que los televidentes suelen exigir realismo.
Bert: ¿usted también me está tratando de viejo?
Sr. A.: Aunque, la medicina es una carrera bastante larga, los estudiantes no se gradúan hasta entrados en años, quizás Bert sí podría resultar creíble en esta posición.
Bert (molesto): ¡Exijo respeto, señores!
Sr. B.: Pero aún así, yo no creería que Bert tuviera menos de treinta años…
Bert: ¡Ve’ste! ¡No, pues, tan prístino él!
Sr. B.: Tal vez podríamos hacer una historia en la que el personaje de Bert, luego de muchos años de vagar y desperdiciar su vida, haya decidido reformarse y entrar a la universidad, explicando así su excesiva edad al graduarse.
Bert: Bueno, ya me están comenzando a molestar. Ahora, además de viejo, me van a tildar de ‘vago’. Tan lindos los productores que tengo.
Sr. A.: No, pero B. tan sólo se referería a tu personaje respecto a la vagancia. Además, me parece una gran idea, así tu personaje puede ser un ejemplo de superación, puede mostrarse como un rebelde que ha decidido reformarse para ayudar a los demás. Y, por supuesto, podemos crear una gran sarta de problemas internos para llenar arcos de historias.
Bert: ¿Pero toda la premisa del chow sería que estoy viejo?
Sr. B.: No, tú no, tu personaje…
Bert: Bueno, ¡ya me la volaron! ¡Se me van largando! ¡Se largan de mi oficina, pero ya!
Sr. A.: Oye, esta es mi oficina…
Bert: Está bien, ¡No importa! Yo me voy en tal caso, ¡pero no me voy a quedar aquí escuchando como me insultan!
Sr. B.: Bueno, ¿pero qué vas a hacer con tu show? Los ejecutivos están desesperados por ver un cambio… ¡Nos necesitas para ayudarte!
Bert: ¡Yo no necesito a nadie! ¡Yo mismo le voy a hacer los cambios a mi show!
[Bert sale ofuscado]

Tuesday, 30 October 2007

Who’s this Bambino guy?

Enclochado en: Uncategorized

Había escrito una diatriba de aproximádamente ocho páginas sobre mi amor al baseball y mi simpatía por los Boston Red Sox (junto a mi odio hacia los Yankees), pero oprimí alguna tecla -aún no he podido descifrar cuál -y todo se fue a la basura.

En cualquier caso, sólo era para decir: “¡We won again, Papi!”



¡Eres grande Papelbon!

Thursday, 4 October 2007

Desvariables #3

Enclochado en: Uncategorized

-This is your last chance. After this, there is no turning back. You take the blue pill - the story ends, you wake up in your bed and believe whatever you want to believe. You take the red pill - you stay in Wonderland and I show you how deep the rabbit-hole goes. You take the green pill -somebody better clear the bathroom.

Desvariables #2

Enclochado en: Uncategorized

-Luke…
…Ahí le dejé café.

Wednesday, 5 September 2007

You Can’t Stop Me Now

Enclochado en: Uncategorized

In on of those crappy talent shows, one judge advises wisely to one of his pupils, during Queen week:

“Don’t try to be like Freddie, ‘cause you can’t”

He’s right. And that goes for all of you.

Happy Birthday, Freddie. No one could ever be like you.

Tuesday, 21 August 2007

El Manuscrito de Livorno

Enclochado en: Uncategorized

En el manuscrito de Livorno, se conoce la historia del Abad Nemo y sus peripecias por el centro de Italia. A continuación, la trascripción al italiano y, más abajo, la traducción al español, complementado por notas y comentarios de Adolfo Camacho.

Dicen los registros locales que el Abad Nemo cruzó por la temida puerta el 13 de Octubre de 1582. Documento tras documento encontramos registrada su visita. En las crónicas del padre Rossi [1] se relata detalladamente el viaje por la frontera del Estado de la Iglesia, pues al parecer, ambos fueron compañeros de aventura; descubrimos también su trayecto a través de la Italia septentrional, a través de varias constancias consumadas en los varios monasterios visitados por el par de religiosos; mientras que un monje anónimo del monasterio de Viterbo nos da cuenta de su arribo a la región, de esta manera:

Cruzaron por la frontera norte, llegando por el camino que viene de Milán y cruza por Villa Santangelo [2]. Venían montados sobre dos mulas que denotaban cansancio por el largo viaje. La mula de Nemo era un poco más alta de la de Rossi, que según me enteré más tardes, estos eran sus nombres. Por lo que alcancé a calcular con mis insuficientes dotes de humano, al divisarlos por primera vez, diría que las patas más largas eran unos tres medios de las más cortas [3]. El mismo Nemo era más alto que su compañero, por lo que la escena de dos camaradas tan disímiles arribando, unidos tan sólo por usar el hábito divino y sacro como uniforme, atrajo la atención del tranquilo pueblo que en poco tiempo estaba casi en su totalidad volcado junto al camino que veía llegar a los extraños visitantes. Ellos permanecieron un buen tiempo contemplando a sus observadores sin saber bien qué hacer, pues no sabían si su dialecto se entendía en aquestas tierras tan lejanas y dudaban de que el pueblo pudiera comprender la lingua franca [4] con la que venían. Así que ante el gran ajetreo de los comunes, tuve que interrumpir mis rezos a Dios, para poder intervenir en la compleja situación. Cuando llegué a su encuentro, me dirigí a ellos usando la lengua del Señor [5], sabiendo que los dos aventureros, versados en la verdad de la divinidad, me podrían comprender. Ellos me pidieron un lugar para descansar por la noche y para alimentarse, además de alimentar a sus pobres bestias demacradas. Como buen cristiano, bajo la gracia de Nuestro Señor Todopoderoso, les ofrecí posada en este humilde monasterio [6] que dirijo, desde el cual escribo ahora estas líneas y en el que restaron por dos días con sus noches, para seguir luego con su viaje.

[7]

La estadía en este desaparecido monasterio, es resumida brevemente por el padre Rossi en sus ya mencionadas crónicas, en lo escrito bajo la fecha de 9 de Octubre de 1582:

Entramos esta tarde al monasterio de Vetralla luego de un arduo viaje de varios días y con poco reposo. El padre superior –de quien no hemos podido averiguar el nombre, pues insiste en ser nuestro benefactor anónimo [8] –nos ha aceptado durante unos días entre su comunidad religiosa. No hemos podido averiguar o indagar con la justicia de la palabra sobre la misión que sigan o la hermandad a la que pertenezcan estos nobles hombres seguidores de la luz divina, pues al parecer, todos están sometidos a un férreo voto de silencio y sólo reservan sus voces para alabar a Dios, como lo hemos podido comprobar por entre las paredes durante esta noche [9]. Ante la imposibilidad de comunicarnos con nuestros nuevos conocidos, ha hablado con Nemo y he tratado de averiguar las razones de su viaje y su extraño destino. Él, sin embargo, se mantiene reacio a responder sobre estas preguntas y nuestras conversaciones se han limitado a discusiones teológicas y a compartir pasajes de la biblia, en lo cual la memoria de mi compañero está iluminada.
Sé que no debería dejarme llevar por la tentación de la curiosidad y que debería volver a mi lejana celda para continuar con mis deberes sacros. Pero la extraña conducta de Nemo me preocupa y me consterna que quizás necesite a alguien para extraerle el demonio, una vez llegue a su destino.
Si mañana clarea, partiremos juntos, si no, partiremos al día siguiente.

[10]

La extraña pareja que se acompaña en este misterioso viaje parece explicarse en otro manuscrito, el de Lucca, del padre Esposito [11], cuando dice:

Esta mañana, del día 8 de Octubre de 1582 después de la llegada de Nuestro Señor Jesucristo, han pasado por esta humilde residencia dos viajeros, dos religiosos en busca de la verdad del señor y de difundir su mensaje sagrado. Uno, mucho más alto que el otro, luego de recordarme varios pasajes del libro santo que se me hicieron deliciosos y me conmovieron en lo más hondo de mi alma, dijo que debía andar en una búsqueda espiritual y que tendría que llegar a un lugar que yo jamás había escuchado nombrar, pero que él me explicó quedaba cerca de Roma.

[12]

Sin embargo, las largas jornadas que ha hecho el Abad Nemo para llegar a su destino, aún no parecen tener un significado, un motivo, ni una razón, más allá de esta búsqueda espiritual. ¿Por qué tendría que acudir precisamente a este oscuro lugar en alguna parte de la gran Roma? Es una pregunta que muchos historiadores y demás estudiosos han tratado de resolver durante los años. Mientras nos acercamos más a la sede del papado, las evidencias históricas son más efímeras y escasas, sólo podemos reportar aquí, concerniente a este asunto, un extracto de las memorias de un sacristán de la iglesia de San Pietro in Vincoli:

Hoy, 13 de Octubre de 1582, los curiosos viajeros de los que todo el Latium y todo el dominio de su Santidad, Gregorio, ha tenido noticia últimamente, pasaron por aquí. Una pequeña multitud se ha formado alrededor de ellos, atraídos por su fama y las historias que las matronas ya han logrado inventar. Les piden milagros y curaciones. Algunos piden buenas cosechas, otros piden la salud de sus hijos o la llegada de otros más, para poder laborar los campos, algunos otros tan sólo quieren tocarlos, para así congraciarse con el Altísimo. Se ha generado una larga discusión sobre cuál de los dos es el más santo y cuál bendición es el camino más seguro al cielo. Mientras que el hombre bajo bendice a todos los que encuentra, el más alto apenas percibe su presencia, parece concentrado en algo más. Yo los vi, hoy mismo y lo juraría ante Dios si no me conllevara esto la perdición eterna. Entre el ruido de la gente amontonada, el más alto alzó un poco más su cabeza para ver a lo lejos. Al capturar algo su atención, se bajó de su pobre mula, a punto de caer al suelo desnutrida, y abriéndose paso sin mucha consideración entre el público, decidió salir a correr, detrás de lo que todos asumimos, fue una aparición divina. Cruzó por el marco recién levantado de una nueva iglesia cuya construcción apenas comienza y se perdió entre los caminos y luego entre los árboles. Es esta la hora que nadie tiene noticia de él.

[13]

Ni siquiera su compañero de viaje supo de él por un buen rato. En sus memorias, Rossi comenta:

Hace unos días acabé mi periplo junto a mi compañero, el Abad Nemo. Como algunos ya sabrán, pues quizás ha quedado esto constando en los registros históricos, mi buen aleado fue poseído por el demonio y desapareció corriendo sin rumbo fijo. Traté de detenerlo y extraer de él la maldad que el demonio le había insertado, pero mis piernas fueron muy cortas y ahora él quizás viva entre los Belcebús. Dios se apiade de su alma

[14]

Sin embargo, hace muy poco, el Doctor P. Adorno, ha descubierto un hallazgo que podría poner fin por fin a esta intrincada historia. Encuentra una larga carta del Abad Nemo dirigida al padre Rossi, con fecha 14 de Octubre de 1582, de la cual aquí reproducimos el final:

He encontrado lo que con tanto esmero buscaba, amigo mío. Luego de tantos traspiés y tanto esfuerzo lo he conseguido. Quiero agradeceros vuestra compañía, ya que si ella jamás habría llegado a este lugar tan deseado. Si jamás os especifiqué el motivo de aquel tortuoso viaje, por favor disculpadme, es este un lugar que tan sólo puede ser alcanzado de esa manera. Por lo demás, no os preocupéis por mí, estaré bien aunque sé que jamás podré volver a disfrutar de vuestra compañía y os extrañaré por siempre. Ya no tengo tiempo para escribir más, disculpadme, querido amigo. Si aún curioseas sobre mi misterioso destino, sé que en una biblioteca en Toscana, hay un manuscrito firmando por un tal ibérico de nombre Adolfo Camacho, que en la lengua santa os explica todo este asunto. Espero que la encuentres y que Dios te Bendiga

[15]

1. Manuscrito encontrado cerca a Parma y publicado en italiano por Castiglioni Mariotti, en honor a los 400 años del viaje de Nemo en 1982.

2. Ahora, Tivoli, Lazio, según el análisis histórico y geográfico de J.H. Williamson en su libro Journeys of two lonely men, Oxford Publishing House, Londres, 1976.

3. J. Salvatore, en su ensayo Engaños de la palabra (Gredos, Madrid, 1988) cuestiona este texto por los grandes conocimientos que parece mostrar el ‘cura anónimo’.

4. y 5. Latín, según apuntan varios escolares como Rathmeier (Die Geschichte von niemandem), Merlisena (Studio fondamentale del XVI secolo), Mazuera (La elipsis de la historia) y como este humilde editor también considera.

6. Es el monasterio extinto de Vetralla, según las averiguaciones históricas de F. Kammer en Latium (Berlin, 1934)

7. Anónimo, Cronache di Vetralla p. 46-47 (Le Monnier, Roma, 1938) El nombre fue designado según las averiguacones de Kammer.

8. Este parece ser Martino Lasarte, como explicaremos en la nota 9.

9. Javier Gómez, experto teólogo español, afirma que la descripción de esta hermandad corresponde a los Martinianos, expulsados de Tierra Eclesiástica el 29 de Febrero de 1700, acusados de varias herejías. Hermandad fundada por Martino Lasarte en 1575, basaba su ideología en reservar los sentidos sólo para el Creador, pues sus miembros suponían que sólo él era el único emisor y receptor digno. Fueron expulsados bajo cargos de simonía y nicolaísmo. G.Gómez en ¡Viva Zapata! Y otras revoluciones, asegura que fueron expulsados por no pagarle impuestos al papado y desobedecer algunas órdenes.

10. Rossi, p. 438.

11. Mea Vita, publicado en italiano por Mondadori en 1987

12. Esposito, p. 511.

13. Relato inscrito en la colección Vita Sacrorum publicado por Loescher en Roma en 1995.

14. Rossi, p. 657.

15. Traducción de Berenguer Amenos del Latín original.

Enclochado en: Uncategorized

  g

 <fn>rhtrh</fn>  

Monday, 13 August 2007

Desvariables #1

Enclochado en: Uncategorized

-Luke…
… ¿Me alcanzas la droga para el asma?

Sunday, 22 July 2007

Xyzzy

Enclochado en: Uncategorized

El acertijo se resuelve mirando fijamente el pequeño haz de luz blanca que se distingue a la distancia. La luz, como verán el encrucijado y la encrucijada, guiará paso a paso el proceso de mover las fichas y relacionarlas entre sí. Al cambiar las piezas de lugar, el preocupado o la preocupada podrán ver si su elección ha sido correcta contemplando la mirada de la luz que lo acompaña. Si es fría y severa, su elección no ha sido la más certera; si es cálida y comprensiva, han dado un paso más por el buen camino.
Claro está, cualquier inteligencia humana podría resolver el acertijo sin siquiera notar la presencia de la luz acompañante. Con tan sólo observar, pensar y llegar a una conclusión lógica bastará. Quien prescinda de la ayuda, verá la luz blanca como una molestia en sus ojos, pero como estará concentrado en algo más, apenas será disturbado.
El humano o la humana que se atreva a parar frente a esta extraña puerta, entonces, tiene dos opciones, pero una de ellas siempre será más divertida y provechosa que la otra.

¿Cómo entrar a la caverna?

Friday, 20 July 2007

Mi mamá, la modernidá

Enclochado en: Uncategorized

Hay tantas cosas que yo aprecio de haber nacido en esta época, que ya varios han osado a llamar “post-moderna”, porque no está acá, está post, más allá, está después; en este presente, el ahora no importa, sino que siempre se está pensando en cinco o veinte años al futuro. De esas cosas que tanto me gustan de estos días, tienen mención particular la televisión -extraño aparato cúbico mágico que convierte ondas en intensidades (al menos mi televisor que todavía es RGB) y nos da la ilusión de estar en algún lugar (que es, como es de esperarse, más allá)-; y los deportes -entendidos como juegos de guerra con reglas, instituciones y tradiciones bien delimitadas y establecidas que hace que perseguir un balón o tener una carta de un cierto color no sea sólo un juego de niños, sino que la gente de hecho ponga su vida e integridad en riesgo para ganar fama y gloria (y ¿por qué no? algo de dinero)- junto con las directas descendientes justas y competencias.
Por eso, uno de mis pasatiempos favoritos en los últimos días, además de volver y volver a las empolvadas páginas del siglo XIX y convertir el post en ante, ha sido ver competencias de Póquer por televisión. Es impresionantemente divertido todo lo que sucede en estas gestas. Siempre está el gordo texano, con su sombrero intimidante, que cree que se las sabe todas y que embaucaría hasta un comerciante de San Andresito, que lidera la mayor parte de la competencia, es el que elimina a todos los oponentes- menos uno- pero termina perdiendo contra ese uno suertudo que luego trataremos. Está el matemático estadístico, experto en probabilidades, pero que no sabe mantener una straight face y que, impresionado ante las falencias de la ciencia racional, es eliminado de primero. También encontramos al campesino bendecido por Hera que ni siquiera sabe sumar, pero logra mantenerse al menos hasta el tercer lugar, quizás porque todos (menos el texano, claro) le tienen lástima. Pasamos al tipo buena gente que no sabe cosa alguna sobre el juego, pero por ser tan buen tipo, nadie sabe si está bluffeando o sólo dándoselas de chistoso y eventualmente termina ganando grandes potes. Y, por supuesto, llegamos al más entretenido de todos, el tipo bruto que no sabe absolutamente nada de Póquer, que cada vez que le mandan dos cartas piensa que tiene un buen juego- aunque sean 2 y 7 de diferente color- y que cada vez que se acaba una mano y ve a algunos celebrando y a otros refunfuñando, se queda un segundo pensando para sus adentros: ¿¡Qué putas está pasando!? y dura, casi hasta el final, ya que desconcierta por completo a sus oponentes que sí saben qué están haciendo.
Más entretenido aún es el público, que se ubica en unas especies de gradas, a un lado de la mesa verde y exclama con cada carta que llega, con cada subida de la apuesta y con cada gesto que alcanza a distinguir en el lejano rostro de alguno de los competidores. No sé si haya una pantalla que les muestre las cartas que los jugadores tienen o si sólo vayan para ver la variedad de rostros que están en exposición en estos lugares, mientras se preguntan ¿¡Qué putas está pasando!? y tratan de adivinar o contar ellos mismos las lejanas cartas.
Pero bien, el público puede parecer secundario, pero no en una competencia de Serio como esta, en la que el más mínimo sonido, puede distraer al participante de su objetivo de mantener una sutil cara de “Me ganaste, carachas, me ganaste”. Así que yo sabía muy bien que tenía que cuidarme de los “uyy” y los “ahh” que escucharía y que cuando pensara “¿¡Qué putas está pasando!?“, tendría que ocultarlo a cualquier precio.

Jamás habrían pensado los nobles desocupados franceses a lo que llevaría su juego. Cámaras por todas partes. Una sobre mí, una en mis manos, una general, una que observaba mi rostro y quién sabe cuántas más.
Comenzamos a jugar y el dealer me da un juego bastante bueno. Un 2 y un 7, uno negro y uno rojo. ¿Qué tan seguido se obtiene algo tan improbable? Sonreí ligeramente, mientras el texano me miraba para tratar de descifrarme. “I’ll break you” me decía unos minutos antes del juego, a lo que yo le respondí “you’ll pay the hospital, then”, en un vacío cómico que no pareció agradarle.
Todos pasaban sus fichas de colores, mientras yo trataba de recordar qué denominación correspondía a qué color. Cuando llegó mi turno de apostar, no podía evitar pensar “¿¡Qué putas está pasando!?” ya que todos me miraban y hacían señas extrañas con las manos. Pero logré mantener la compostura y mandé dos monedas azules plásticas y dije “I’m in” con acento desafiante. El croupier puso tres cartas en la mesa y yo hice ademán de agarrar una, pero todos me miraron tan sorprendidos que pretendí que tan sólo bromeaba. Todos rieron nerviosos. El texano sonrió y susurró: “I just broke you”. Vi las cartas, tres, cuatro y cinco. ¿¡Qué putas está pasando!? No tenía la más mínima idea si eso me servía, pero cuando el matemático había apostado 2,76 veces la cantidad de dinero que había en la mesa y los demás se habían retirado, yo puse todo mi dinero en la mesa, pues había visto que normalmente cuando un jugador hacía eso, el otro se retiraba. Pero el matemático tenía una fórmula infalible y, como me diría después, sólo tenía un 4% de posibilidades de perder. Él también puso todo su dinero y el bendito señor éste que tenía nuestro destino en sus manos, puso otras dos cartas, un seis y un ocho. Según me dicen los entendidos, yo tenía una escalera y el matemático un par de ases. Al parecer había ganado y ya me había librado de un contrincante. Y una vez más comenzó el ruedo. Salían las cartas, comenzaban las miradas, las bromas falsas, la observación, el estudio. “¿¡Qué putas está pasando!?“, no pude evitar volver a pensar cuando un tipo al que el texano se refería como “hillbilly” me dijo que había comprado la posibilidad de ver mis cartas. Se las mostré y se escondió furiosamente entre sus brazos sollozando. Yo había vuelto a ganar y ahora éramos aún menos en la mesa. Y una vez más comenzaban las rondas, los tres que quedábamos subíamos y bajábamos nuestro dinero de a poco. Mis dos compañeros en particular luchaban fieramente por centavos en batallas a las que yo no me atrevía a entrar. Pero uno de ellos, el de gafas oscuras, no parecía inmutarse ante esta tensión. Sólo se movía cuando la mesera, muy agraciada ella, llegaba con más licor que el casino nos regalaba. Tenía los labios sellados en una extraña sonrisa que parecía inspirar confianza y parecía que las mujeres en el público lo apoyaban, pues sólo se escuchaban sus gritos cuando él ganaba.
Llegó un momento en el que el texano, el tipo fresco y yo quedamos peleando una jugada. El público gritaba, viendo cuánto dinero estaba en juego. Pero llegó el silencio cuando apareció la cuarta carta que no parecía favorecer a alguien. Y llegó el asombro cuando el texano se retiró. Nunca antes se había retirado tan entrado en el juego. Quedamos el hombre de los anteojos y yo. Luego me enteré que era un actor que quería triunfar en Hollywood y que quería practicar su cara de indiferencia en el torneo, además de ganar algo de dinero para pagar su arriendo. Pero yo necesitaba ese dinero a toda costa y actores en Hollywood hay más que suficientes. Así que jugé agresivamente y, de nuevo, estaba todo adentro, la lechona estaba en el horno. Él, hizo lo mismo sin inmutarse, aunque luego me diría que se quemaba de nervios por dentro. El repartidor lanzó la última carta. Mi rival hizo una cara de displicencia al ver la carta que había salido. Ambos mostramos lo que teníamos y él, por primera vez, se mostró afectado, se agarró la cabeza incrédulo y se paró afectado. El público y yo nos uníamos en un mismo sentir: la curiosidad por saber ¿¡Qué putas está pasando!?
Ya había despachado a alguien más y en mi camino sólo se encontraba el gordo texano que me sonreía maliciosamente, como esperando el momento de romperme. Jugamos varias manos y las ganamos intercaladamente. Nuestras riquezas, nuestras montañas de monedas subían y bajaban como las olas de la piscina del hotel, como la emoción del público que pasaba de alegría a preocupación en segundos. Y una vez más llegamos a un punto de inflexión. Tres cartas en la mesa, dos y dos más en cada mano. Yo estaba temblando, el público estaba callado, creo que algunos se mordían las uñas. Pero el texano seguía con su corta sonrisa. A veces hacía comentarios sexistas o xenofobos, o juntos, para distraerme y lo lograba. No sabía qué hacer y la desesperación se me notaba. Volví a mandar todo al horno, pues ya me había funcionado varias veces. El texano sonrió y comenzó a despedirse sintiéndose ganador. Y aparecieron dos cartas, un 10 y un As de picas. El público estalló en entusiasmo, el texano se quedó mirando incrédulo y yo tuve que preguntarme “¿¡Qué putas está pasando!?
Pero miré mis cartas, una J y una K de picas. Ordenadas bien, junto a las demás, había logrado una escalera real, una escalera de verdad.
Había ganado el gran premio. 50,000 dólares para gastar en jugo de maracuyá o cualquier ítem consumible de la edad post-moderna. No lo podía creer. Nadie lo podía creer. Y nadie estaba menos dispuesto a creer que el texano. Mientras la audiencia coreaba mi nombre y seguía entusiasmada por lo que acababa de ver, el texano sacó una pistola. Todos gritaron, se agacharon mientras se preguntaban “¿¡Qué putas está pasando!?” Y se escondieron como pudieron. Pero yo no me pude mover, el cañón, prolongado llegaba a mi pecho.
-Nobody cheats me- dijo el texano, mientras su dedo se acercaba peligrosamente al gatillo.
-Give me my prize- continuó, sin su sonrisa usual y con una cara que asustaba cada vez más.
-I haven’t done anything wrong- Le dije.
-Yes you did, you walked into this town, into this casino and you bumped into me- respondió él con una voz poco agradable.
Y disparó.
La bala me dio en el hombro y quedó ahí alojada un buen rato, mientras que los guardias de seguridad lograban atajarlo, detenerlo y desarmarlo.
Fui llevado al hospital de emergencia, donde mi brazo fue salvado. Pero como no tenía seguro en ese país, tenía una cuenta enorme sobre mis hombros. Como era un imigrante con visa de turista, no podía reclamar mi premio como ganador del torneo de Póquer. Afortunadamente llegó un representante del casino que, temeroso ante una demanda y mala publicidad, ofreció pagar mis gastos médicos.
Así que salí peor que antes, aún necesitaba conseguir ese dinero de alguna forma.

Enclochado en: Uncategorized

Me encargaron cuidar estas tierras hace cinco años. Siempre han sido pasajes estrechos entre abundante y frondosa fauna los que me rodean. Pocos se han atrevido a venir, algunos lo han hecho por la extrañeza del lugar, otros por la rareza de mi situación. Pero todos han escapado tan pronto como han podido. Yo jamás he pensado en irme, tengo una misión y pretendo cumplirla. Cada mañana me levanto a las cinco, antes que aparezcan mis blancas compañeras habituales de largas charlas diurnas. Me lavo en el riachuelo cercano sin otra opción, pues la civilización jamás ha llegado aquí y, sin pudor, pues los únicos que me pueden observar siempre están en el mismo estado que yo en ese momento. Visto con orgullo mi uniforme, lo limpio, lo acomodo, reviso defectos y pequeñas molestias y hago lo que puedo para solucionarlos. Me presento ante la naturaleza y le muestro mi disciplina al vestir, mientras los animales que pasan se detienen un momento a observarme y siguen su camino algo curiosos, luego de tomarme revista. Luego, recorro decidido este vasto bosque inexplorado y olvidado. Reviso a todos los animales y a todas las plantas, los saludo por sus nombres y continúo mi camino, siempre atento, buscando alguna anomalía. Debo defender el único refugio de estas creaturas de cualquier pisada de hombres de mala intención. Reviso los ríos y los riachuelos, para cerciorarme que nada extraño esté ocurriendo, camino entre los árboles y me ancargo de las ramas rotas que traban las corrientes.
Jamás había encontrado algo inusual. Pero aquel día, mientras recorría el último tramo de mi bosque, descubrí algo extraño. Debajo de unas hojas secas por el calor de la temporada, note algo extraño, algo tan curioso, que no pude evitar indagar sobre su existencia. Era un objeto tan geométrico como no había visto en mucho tiempo. Un aparato rectangular con algo de profundidad. Se sentía innatural entre mis manos. Lo dejé caer más de una vez, pues no sabía bien cómo agarrarlo. Logré asirlo y lo llevé a mi guarida, donde noté sus varios botones y otros mandos variopintos. Jugué con ellos y obtuve sonidos extraños, sonidos que no eran naturales, chillidos demasiado audibles para ser de murciélago, lluvia demasiado concentrada para ser verdadera. Sus sonidos hicieron doler mis oídos, así que lo aparté y lo escondí, dejándome ir entre los susurros de la noche, preparándome para un nuevo día. Cuando llegué a mi guarida, luego de la siguiente revisión, no pude evitar pensar en el paralelepípedo, su misteriosa existencia me llamaba a gritos. Volví a jugar con él, esperando mejores resultados. Pero una vez más no obtuve más que dolorosos sonidos incategorizables. Lo volví a guardar y lo volví a encontrar en mis manos la noche siguiente, repitiendo este nuevo doloroso ritual infinitamente y convirtiéndolo en parte de mi rutina diaria. No pasó mucho tiempo para que necesitara su horripilante sonido para poder dormir.
Una noche decidí no escucharlo más. Su sonido me hacía mal, me distraía de las tareas diarias, me hacía desvelar pensando en su curiosa aparición y me quitaba tiempo precioso para ayudar a la naturaleza. Decidí llevarlo al día siguiente al lugar donde lo había encontrado y dejarlo descansar ahí, para que quien tuviera que descubrirlo, lo hiciera. Pero esa noche, ya dormido, escuché su sonido. Era una pesadilla, chirridos y aullidos se espantaban en mi mente, en mis oídos retumbaba el sonido y todo mi cuerpo se estremecía. Me levanté con el propósito de deshacerme del infernal aparato, pero, antes de tocarlo, escuché una voz que buscaba respuesta. Luego de la sorpresa, decidí responder. Sentí algo extraño, un escalofrío, quizás, cuando hablé con esta persona. Me decía que necesitaba con quien hablar y yo le dije que yo era ideal para oír. Así que la voz comenzó a hablar y yo a escucharla. Lo hacíamos todo el día, a todas horas. Llevaba el aparato conmigo en mis rondas, mientras oía cómo alguien me hablaba. Me contaba que se sentía en una prisión, entre muros inertes de personas indiferentes que jamás querían escuchar. Me preguntaba cómo era mi vida y yo le decía la verdad, le hablaba de los animales y las plantas, de los ríos y de los paisajes que recorría todos los días. Y al otro lado suspiraban, como deseando unirse a mi cruzada. Pero a mí me hablaba de una cantidad de maravillas modernas, de almacenamiento y transmisión de información, de aparatos que ayudarían mi ventura y de formas incontables de encontrar personas que me quisieran ayudar. Y yo suspiraba y deseaba conocerlas alguna vez. Cuando ya no oía al aparato, sentía una especie de vacío que antes jamás había experimentado. Esperaba con ansia el momento en el que alguien se escuchaba por allí. Me hablaba sobre todos los aparatos modernos, me explicaba como funcionaban, me decía quién los fabricaba y para qué servían.
Un día le pregunté sobre mi aparato, se lo describí como pude, sin los términos técnicos extraños que yo le había escuchado mencionar. Pero las descripciones no fueron necesarias, pues al otro lado había uno igual, según me enteré esa vez. Lo definió como un “radio-transmisor” y me explicó todo lo referente a él. Fueron muchas las cosas que no logré entender. Pero hubo una cosa que llamó mi atención y me dejó preocupado. Según lo que escuché, mi aparato funcionaba gracias a unas ‘baterías’ que de tanto en tanto habría que cambiar cada vez que se agotaran y que se encontrarían en la parte de atrás. No quise creerlo, pues no sabía dónde encontrar de esas ‘baterías’ y ¿si era verdad que se agotaban poco a poco y que yo jamás podría volver a escucar esa voz? ¿qué iba a hacer?
Yo le dije que mi aparato no funcionaba de tal manera, pues ya llevaba días usándolo y no se agotaba esta extraña fuente de energía. Pero como respuesta obtuve que ese era un típico comportamiento de las “pilas” que se dejan de usar por mucho tiempo y que pronto se acabarían.
Le comenté mis preocupaciones, le conté entristecido cómo temía tener que abandonar nuestras charlas y cómo, luego de acostumbrarme a su voz, me despavoría la idea de tener que olvidar su compañía. Me tranquilizó y me dio varios consejo para alargar la “vida” de estos seres mágicos que nos permitían comunicarnos.
Aún así, un día decidimos despedirnos. Por primera vez en mucho tiempo, lloré, las lagrimas se sentían ardiendo sobre mis mejillas y los sollozos por poco me ahogaban. Al otro lado trataban de calmarme, pero sabiendo que en cualquie momento llegaría el fin inesperadamente.
Seguimos hablando, normalmente, su voz se escuchaba igual que antes y nuestras charlas eran igual de sentidas, pero yo me preocupaba siempre por ese extraño elemento ‘electrónico’ que me había descrito.
Un día no aguante más, decidí revisar la parte de atrás y comprobar si me había dicho la verdad. Mi mano tembló cuando fui a alcanzar el aparato, estaba teniendo dudas sobre mi decisión. Pero cerré los ojos y procedí. Quité la tapa cómo me había enseñado y respiré profundamente preparándome para lo que vería.
Nada, era un hueco vacío, sin ‘baterías’ ni ‘conectores’. Nada.

Sunday, 15 July 2007

Asesino [Fast Death]

Enclochado en: Uncategorized

Y me miraba, de lejos, una humareda salía de sus manos. Nos separaba una laguna roja y violenta de la más maloliente sangre. Pensé que se arrepentiría, que botaría el arma, que se hincaría para poder llorar. Pero me miró, convencido, fuerte, como si una nueva bala tuviese que descargar.
- ¿Qué te hemos hecho?- Le pregunté.
Me miró con desazón, con desagrado, como si no quisiera responder aquella horripilante pregunta.
¿Y qué le habíamoss hecho? lo mismo que los demás, todos cometimos el error de no creerle, de no segurile el juego, de -de hecho- pensar que él en realidad existía.
Él dio unos pasos atrás, aferró su arma y la apuntó hacía mi. Yo me vi desesperado, ansioso, dije la primera estupidez que se me ocurrió:
- ¿¡Qué vas a hacer animal!?
- Te mataré y acabaré con mi suplicio. Ya no tendré que pensar más, ya no tendré que correr más, ya no tendré que existir más.- Me respondió, mientras sus ojos comenzaban a brillar.
- ¿Así que eso es lo que quieres?- Interrumpí para aplazar mi enjuiciamiento- ¿Piensas desvanecerte, piensas esfumarte, piensas acaso que es posible desaparecer sin dejar rastro?
- Por supuesto que sí, te eliminaré, ya no pensarás más, ya no tendré que correr fatigado por tus castillos inhóspitos. ¡Seré libre al no existir más!
Y fue ahí que descargó y me volvió a atravesar. Callé pues ya no podía hablar más. El plomo me había silenciado.
Mientras mis últimas energías se desvanecían, logré mirarlo y ver cómo, poco a poco, se desvanecía. Sí, primero su pistola, luego su mano. Y él sonreía mientras su brazo desaparecía.
No lo pude ver más, pues ya no despertaría jamás.

Y muerto, lo olvidé y ya no hubo quién lo imaginara.

Sunday, 8 July 2007

Z

Enclochado en: Uncategorized

Z

Monday, 25 June 2007

Me-me-é (un [o]cho-rro)

Enclochado en: Uncategorized

Von Nikolai Blauevich Montag:
[Tu misión, si deseas aceptarla]
1. Cada jugador comienza con un listado de 8 cosas sobre sí mismo.
2. Tiene que escribir en su blog esas 8 cosas, junto con las reglas del juego.
3. Debe seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar y escribir sus nombres.
4. Por último, tiene que dejar un mensaje en sus blogs invitándoles a jugar, indicando en el mensaje, el post de su propio blog “El juego Mis 8 cosas”.
[La Misión, que he decidido aceptar]
Eins. No me baño hace dos días.
Zwei (Polizei!). Por las noches me salen tentáculos por la espalda y aprovecho para robar tiendas express de estaciones de gasolina. El tigre me tiene en la mira.
Drei. Conocí el secreto de la vida, pero lo olvidé en una laguna mental de alcohol en algún puente festivo veraneado en algún pueblo sonoro del Tolima. Quizás fue Chanchasoliado.
Vier (Offizier!). Cierta vez fui secuestrado por extraterrestres que me recogieron en la vía Chía-Zipaquirá. Me contaron que su especie sufría de estreñimiento, así que les di pastillas de caléndula, un tarro de Destroyers y los invité a comer bandeja paisa. En agradecimiento, me regalaron un llavero que brilla de noche.
Fünf. Soy tan retro que ahora me peino como Wolfgang Amadeus Mozart.
Sechs (Alte Hex!). He comido pasta en algún momento de los últimos cinco días y todavía no me canso.
Sieben. Cuando nadie está viendo, soy capaz de usar mi telekinésis. No es que cuando esté con alguien más mis poderes se anulen, es sólo que me da pena usarlos.
Acht (Gute Nacht!). Está lloviendo y la ropa de la señora de enfrente se está mojando.
[La misión, si habéis de aceptarla, ha de continuarla:]
Uno: José.
Due: María.
Tre: Πάυλος.
Quattro: Словода.
Cinque: Jehová.
Sei: David.
Sette: Fritz.
Otto (e Mezzo): Federico.

Friday, 15 June 2007

¡Las FF.MM. Colombianas le alertan al civil!

Enclochado en: Uncategorized

El Ejército os invita.
Vista afuera del Distrito Militar 1 de Bogotá (Cll. 106 abajo de la Carrera 7ma.)

¡Err! ¡Las Fuerzas Militares Armadas y Militares de Colombia invitan a los civilessss que no haigan solucioventado su situación militar y no haya resolventado el pago de su libreta en cuestion y/o no haigan prestado el susodicho servicio militar en proceso del cual es obligatorio y honorario para la patria inscribirse y registrarse para el prestamo de su servicio obligatorio para cumplir con su deber para a con la patria para asi mejorar la patria que deben inscribirse de inmediato como soldados en calidad de prestamo de servicio obligatorio y durante su servicio pueden entrar en cursos de musica genocidio corrupcion y español!

Tuesday, 5 June 2007

Yo no sirvo para la poesía

Enclochado en: Uncategorized

¿Escuchas los lamentos,
Las gotas congeladas,
El silbido del cielo que susurra en el viento?
¿No sientes qué tan duras estas calles mojadas
Han hecho mis palabras?
¿Se me escucha igual que antes?
¿Oyes mis colores, quizás mis plantas bien glabras?
¿O es pura alharaca la de mis letras cantantes?
¿No sientes junto a mí
Dolor de mis grafemas?
¿Es que acaso todos los sintagmas que tejí
Ya no te pueden salvar de todo lo que tremas?

Pero, ¿no te abruman tantos interrogantes?
¿No desesperas con este rígido esquema?
Te hundes entre gigantes,
No sabes tu problema,
Pues son duendes y jirafas que aparecen
Pero sus colores rotos y raídos.
Sus finas líneas se mecen
Entre pensamientos idos,
Entre las maquinaciones lejanas
De una mente distraída y plagada.
Y las memorias que alazanas,
Recuerdan tristes y postradas
Los tiempos que fueron escarlatas.
Y ora, cómo duelen las palabras,
Cómo lastiman las antes gratas
Ideas hermosas o macabras.

¡Me lastima el papel en blanco,
Me hiere la tinta descansando,
Esquivo conceptos por el flanco,
Me ciega el vacío espectando!
Me pierdo en inútiles metáforas,
Trabándome en rimas y sus sílabas,
Evitando símiles y anáforas
De la poesía decasílaba.

Pero,

Cuando las palabras como ríos,
Van descendiendo con fortaleza
Y se crean resultados píos,
Se acaba con la mental maleza.
Así que he una palabra esdrújula
Trascrito con mis cansados dedos
¡Es una inigualable brújula!
Y, sin poder escapar del miedo
Con el que cada noche despierto,
Acabo este dolor que he abierto.

Tuesday, 1 May 2007

Lenguajes y Estudios Socio-Culturales

Enclochado en: Uncategorized

Estas botas son pa’ndar
Y eso es lo que harán
Uno de estos días sobre tí caminarán.

Traducción de Julio Alberto Cortázar Jiménez (El Guamo, 1957-) de la obra maestra de Nancy Andrea Sinatra.

Tuesday, 17 April 2007

Mein dritter Film

Enclochado en: Uncategorized

If your life was a movie, what would the soundtrack be?’

1. Open your library (iTunes, Winamp, Media Player, iPod, etc)
2. Put it on shuffle
3. Press play
4. For every event, type the song that’s playing
5. When you go to a new question, press the next button
6. Don’t lie and try to pretend you’re cool…

Opening Credits: I’ve got a crush on you- Jason Graae
‘Uepa, película romanticona.

Waking up: Perfidia- versión de Paloma San Basilio.
Película romanticona Y ochentera.

First day of college: Ocurrence on the border (Hopping on a Pogo-Gypsy stick) - Gogol Bordello.
Me voy a estudiar a la universidad de San Diego o a la de la frontera Ukaríno-rusa, producción ya decidirá.

Falling in love: Close to you - versión de The Cranberries.
Epa, apenas pa’ la situación, bueno, casi, la canción es de una vieja que se enamora de un tipo, pero es cuestión cambiarle dos palabras no-más.

Kiss scene: Exit Music (for a film) - Radiohead.
Película romanticona a lo Romeo y Julieta.

Fight Song: Pannonica - Tito Puente.
Yo no peleo con puños, peleo golpeando mi marimba.

Breaking up: Sinchronicity II - The Police.
Uhm, mi amada encuentra química con alguien más y se va, sólo para encontrarse con una vida llena de “another suburban familiy morning”. Nunca dejes al protagonista, querida, nunca, nunca.

Graduating college: It’s so easy - Guns n’ Roses.
Soy un tipo muy inteligente y mi paso por la universidad sólo ocupa 5 minutos de celuloide.

My big break: I need you - Bob Marley.
Como esto es una película romanticona, mi venida al mundo grande consiste en aceptar que necesito a la amada, yikes.

Mental breakdown: Loving - Ástor Piazzolla y Kronos Quartet.
El amor enloquece, sí señor.

Driving song: Punk Rock Parranda - Gogol Bordello.
Estrelaldos y estrellados, pasando por la Caracas a media noche, deslices y más estrellados, con una cresta saliendo por el ‘quemacocos’ de mi muy punketo BMW.

Flashback: Just Can’t Get Enough - Depeche Mode.
Meto mucho y comienzo a recordar cosas que no debería.

Getting back together: Castles made of sand - Jimi Hendrix.
Somos castillos de arena que no duran ni media hora, ¡pero nos vemos tan bonitos recién hechos!

Wedding: The Seed (2.0) - The Roots.
Uepa, la vieja queda embarazada desde la noche de bodas, como buena novela francesa.

Birth of child: Mother Love - Queen.
La doña se va a ocupar más del güámbito que de mí, ya que su amor maternal va a ser obsesivo. Very cool, a buscar amante se dijo.

Paying dues: Wake up and live - Bob Marley.
Una llamada del banco me acuerda de las millonadas que debo, despierto y comienzo a vivir elñ verdadero sufrimiento de la vida.

Moment of triumph: I was born to love you - Queen.
Cuando la amada vuelve a los brazos, ya que esto es una película romanticona, parece ser el momento de triunfo.

Final battle: Não Vou Chorar - Os Diagonais (no voy a llorar - las diagonales)
Al parecer, las batallas de esta película van a ser excesivamente ridículas.

Death scene: Sweet Emotion - Aerosmith.
Qué oscuro, mein Brüder.

Funeral scene: Us & Them - Pink Floyd.
Pega, he muerto por los dolores y sufrimientos del mundo moderno, como la guerra et aii, según parece.

End credits: I don’t know what to do with myself - The White Stripes.
¿Qué hacer con el cadáver? No lo sé.

Bagh, mañana lo pongo chistoso de verdad, ahora tengo sueño.

Friday, 30 March 2007

01110100 01101001 01101100 01100100 01100101 01110011

Enclochado en: Uncategorized

Las 01110100 01101001 01101100 01100100 01100101 01110011 son uno de los aspectos m11000011 10100001s importantes y distintivos del 01101100 01100101 01101110 01100111 01110101 01100001 01101010 01100101 00100000 01100101 01110011 01110000 01100001 11000011 10000011 11000010 10110001 01101111 01101100. Ayudan a diferenciar 01110000 01100001 01101100 01100001 01100010 01110010 01100001 01110011 00100000 01100100 01100101 00100000 01110011 01101001 01101101 01101001 01101100 01100001 01110010 00100000 01100101 01110011 01100011 01110010 01101001 01110100 01110101 01110010 01100001, como 01110011 01100001 01100010 01100001 01101110 01100001 00100000 01111001 00100000 01110011 11000011 10100001 01100010 01100001 01101110 01100001; 01100011 01101111 01101101 01101111 00100000 01111001 00100000 01100011 11000011 10110011 01101101 01101111; y 01100011 01101111 01101110 01110100 01101001 01101110 11000011 10111010 01100101 00100000 01111001 00100000 01100011 01101111 01101110 01110100 01101001 01101110 01110101 11000011 10101001. Adem11000011 10100001s de ser una 01100010 01100101 01101100 01101100 01100001 marca que embellece nuestro 01101001 01100100 01101001 01101111 01101101 01100001. Como hemos visto, no s11000011 10110011lo muestran el cambio de 01100001 01100011 01100101 01101110 01110100 01101111 de una 01110011 11000011 10101101 11000010 10101101 01101100 01100001 01100010 01100001 a otra, sino que tambi11000011 10101001n ayudan a separar 01100100 01101001 01110000 01110100 01101111 01101110 01100111 01101111 01110011 e 01101000 01101001 01100001 01110100 01101111 01110011, y a darle identidad propia a 01110000 01100001 01101100 01100001 01100010 01110010 01100001 01110011 00100000 01101000 01101111 01101101 11000011 10110011 01100110 01101111 01101110 01100001 01110011 u 01101000 01101111 01101101 11000011 10110011 01101110 01101001 01101101 01100001 01110011. Por eso las 01110100 01101001 01101100 01100100 01100101 01110011 son tan 01100010 01101111 01101110 01101001 01110100 01100001 01110011 e 01101001 01101101 01110000 01101111 01110010 01110100 01100001 01101110 01110100 01100101 01110011.

Thursday, 1 March 2007

Enclochado en: Uncategorized

1

.

Tuesday, 20 February 2007

Champiñones de Bulgaria (o “Cebolla Larga”)

Enclochado en: Uncategorized

Dirían, o mejor dicho, dejarían escapar los estudiantes más aplicados, de aquellos que van a sus clases bien vestidos, a la última moda, con la ropa más cara y, además, llevan cronograma de sus idas al baño, luego de haberse ya maravillado frente a tal número de grandes espectáculos de la tecnología y de haber despreciado como inútiles grandes obras de arte, que atrapan y revuelven el interior, no sólo de los más sensibles, sino del público en general, al contemplar el asunto que nos atañe en estos momentos, un simple “Ah…” decepcionado, que hubiera querido ser un “¡Oh!” efusivo, que hubiera, con todo su corazón, deseado ser interjección sorprendida, envuelta por esos maravillosos y joviales signos de exclamación, en cambio de ser esa patética y pálida alocución vocal que nos remonta a la primera o segunda entrada de algún diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, tenga o no cubierta dura o blanca, artículos simplemente removibles, seguida por esos aburridos y sobreusados puntos suspensivos, que la mayoría de veces, como ésta, deshonran su nombre, ya que se olvidan de crear suspenso, no cuentan buenas historias al estilo Edgar Allan Poe, sino que se limitan a subrayar con una falta de gracia y creatividad absoluta, cómo alguien, personaje seguramente aburrido, superfluo, prescindible y detestable, no tiene alguna frase remotamente relevante, o siquiera entretenida para aportar a una conversación que, de todas maneras, seguramente es tan aburrida que ni siquiera merece su presencia en las más repetitivas y nocivas novelas de cajón de mesa de noche de un hotel mal iluminado a un lado de la carretera en un pueblo del cuál no conocemos el nombre, de esas de construcción tan barroca e innecesaria que sigue inútilmente por diez o veinte líneas y hasta páginas, sin poner un solo punto, o siquiera un mísero punto-y-coma, y que se extiende en palabras redundantes, a las que difícilmente se les puede encontrar razón de ser, temiendo quizás el somnígeno autor, verse obligado a pensar en algún problema personal al dejar de escribir, alejándose cada vez más y más de lo que el el letárgico escritor parecía haber planteado en un principio, probablemente tan sólo como una vil broma que no encuentra su día de los Inocentes, así como se pierde el tema principal del infinitamente largo texto que el desafortunado lector -quien quizás haya hecho enfurecer a su Dios o se haya equivocado en cuánto a su formación profesional o en cuánto al libro que ha sacado de la biblioteca o de la librería, confundiendo su título andrógino con el de algún best-seller del cual se acaba de producir una película, dañando arquitectura gótica y paleocristiana de alguna ciudad del Meridión de Europa– ha tenido la desgracia de leer, con la esperanza de hacer crecer su nivel de intelectualidad, desesperado por la vida aséptica y desabrida del trabajador de clase media-alta en éste mundo moderno, mundo horrible y desagradable que se empeña en reducir nuestra individualidad a un número de celular y un pseudónimo (o como dirán los expertos nick) para reconocernos unos a otros en Internet, durante aquellos descansos de la agitada vida y el mundanal ruïdo, en los que se aprovecha para distenderse, enterarse de noticias, tanto graciosas como no, y comunicarse con algunos amigos que se esforzaron más en sus estudios, o tuvieron mejores contactos, o quizás simplemente fueron ayudados por esa falsa abstracción que llamamos ‘destino’ y que no es más que una serie de causalidades (que no es un error de mecanografía, sino que es una palabra, quizás, extraña, pues su opuesta, tan similar fonéticamente, es usada sin discreción por nuestras nuevas generaciones, que no parecen ser grandes seguidoras de Kant, y probablemente ya nos hemos acostumbrado tanto a ese sonido /asu/ que el más bonito diptongo /aus/ nos hace cosquillas curiosas en el oído) coincidentes, se encuentran ahora alejados de nosotros , disfrutando o bien, de una vida de lujos que se logra con un sueldo elevado pagado en monedas poderosas de sus actuales países de residencia, o sufren la vida del extranjero que es visto como un intruso cuyo principal propósito es acabar con los lujos y los beneficios por los que los lugareños –o al menos sus abuelos– han luchado tan arduamente, o bien son jóvenes y estudiantes que sufren, como en cualquier parte del mundo, por sus hormonas y las emisoras de radio preferidas entre los adolescentes y tal vez por la dificultad de encontrar capital para costear sus varios caprichos, pues hay algunos con gustos simples, que tan sólo quieren un buen almuerzo entre semana, lo que cualquier humano, por pobre que sea, debería proveerse, y unas cuántas cervezas los viernes por la tarde, y hay otros moderados que esperan además poder comprarse unos buenos libros y tener dinero para salir a divertirse los fines de semana e ir a cine de vez en cuando, pero también están los que exageran y requieren grandes sumas de dinero, para poder siempre estar vestidos a la última moda, con la ropa más costosa del mercado, para así poder impresionar cuando vayan al baño, midiendo siempre el momento preciso de hacer esto, ya que a la entrada se encuentran siempre con la crema de la sociedad, quienes se sorprenden ante sus brillantes vestidos y, basado en sólo esto, comienzan amistades que los podrían proyectar al exterior, para poder emigrar y deslumbrar a señoritas parisinas o romanas con encantos provincianos, pero mientras se ocupan de esto, ni se han dado cuenta de que la eternidad que pretenden es efímera, ni de lo que nos atañe en particular hoy, en este escrito: esa rosa que florece tan amarilla debajo de la lluvia.

Tuesday, 23 January 2007

Y a ti, impío… ¿Qué te depara este año?

Enclochado en: Uncategorized

Si has prendido el televisor últimamente, o al menos has revisado la barra abajo a la derecha de esta pantalla, te habrás dado cuenta que nos hemos aventurado a un nuevo año. Así es, querido mío, según la creencia occidental católica más ortodoxa, el mundo ha dado 2007 vueltas desde que ese barbado revolucionario nació. Aunque realmente nadie sabe cuándo nació el guambito sagrado ese, y que usar a este personajillo como convención es bastante sesgado y parcializado, es mejor ‘dejar así’ ya que reprogramar mi Palm sería demasiado tedioso y dispendioso.
Aunque un conocedor de las cosas ocultas como yo preferiría decir que vamos en el año 218 del Nuevo Régimen, ya las cosas están así y mejor aprovechar la situación que quejarse hasta hacer sangrar los oídos.

Dicen las buenas nuevas que llega un nuevo año, lleno de nuevas emociones, nuevas oportunidades, más promesas (que ya habrás olvidado) y sobretodo ¡Deudas de Navidad!
Por eso he ofrecido mis reconocidas dotes de astrólogo a un prestigioso periódico de la ciudad, que ahora me ha dejado reproducir aquí mis predicciones, para que todos ustedes, capullos, puedan estar seguros del curso a tomar este año.

Aries: Para aliviar los dolores que te agobian por estas fechas, esta redacción recomienda dejar de abrir puertas, derrumbar muros y amenazar fortalezas con tu cabeza o tomarte un Dólex. Para esconder esos cachos tan gruesos que tienes, te recomendamos usar un casco de fútbol americano y, para olvidarlos, se recomienda un paseo a la Caracas con 53 a medianoche.

Tauro: Bien, cálmate antes de que hablemos, tu exceso de testosterona es el que te ha causado que esos cachos duelan. Pero ya lo sabías, tú tienes la culpa de todo eso. Si quieres una relación seria, prueba cortejar una sola vaca a la vez. Cuídate de personas en trajes ceñidos y de largos objetos puntiagudos. En el ámbito laboral, evita a toda costa aceptar cargos en ciudades en Feria.

Géminis: Dicen dicen que que dos dos cabezas cabezas piensan piensan mejor mejor que que una una y y tú con con seguridad seguridad estás estás al al tanto tanto de todo todo esto esto.. Tienes tienes que que pensar pensar al al menos menos tres tres tres veces veces cualquier cualquier oferta oferta del del tipo que que sea sea si si es es que que pueden pueden comprotemer comprometer tu tu rutina actual actual y y potencialmente potencialmente pueden pueden cambiar cambiar tu tu vida vida cómo cómo la la conoces conoces.. Claro claro que que si tienes tienes algo algo de de cerebro cerebro dentro dentro de de tu tu cabezota cabezota,, ya ya deberías debería saber saber eso eso,, hasta hasta antes antes de de leer leer este este humilde humilde horóscopo horóscopo.

Cáncer: Orión está en la casa de Platón y está tomándose un tinto. Claro que eso no durará mucho porque Plutón prefiere recibir almas de infelices a socializar. ¿Y eso en qué te influye, querido Canceriano? No lo sé, pero me pareció curioso contártelo, ya que Perséfone le está poniendo cachos a Hades con el cazador del cinturón de tres estrellas. Amigo mío, por haber nacido en este desgraciado intervalo de tiempo, tu destino, inevitable va a ser morir de Cáncer ¿O por qué creías que era el nombre del signo? ¿Un montón de estrellas? ¡Buena Polo!

Leo: En lo referente al campo del amor, tienes que dejar de andar con tantas gatas y buscarte una buena leona para que te mantenga, cace por tí y te cocine una buena gacela de noche cuando vuelvas de presumir tu melena frente al resto de la manada. Para apostar en el chance, ten en cuenta las siguientes recomendaciones: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 0, e, π, √2 y el Barcelona.

VirgoTodo indica que este año vas a tener que seguir portando orgullosamente el título que te otorga tu signo zodiacal. Si crees que este ‘Si va a ser tu año’, haz algo de memoria y recuerda que has dicho eso desde que podías hablar y exclamar epifonemas insulsos como ‘¡Este sí es el año!’ para haberte rendido el primero de Enero a las 2 de la mañana. Pendejo. Compra velas, no importa el color, al menos así sales de tu casa.

Libra: La Reina de Corazones al revés -y hay que ser astrólogo para saber cuando un naipe francés está al revés- indica que tu balanza por fin se va a equilibrar. Por fin el lado amoroso como el económico estarán a la par. Sí, amigo mío, las noticias para este año MMVII son que un lado va a estar tan vacío como el otro. Este humilde horóscopo te aconseja que consigas muchas velas, de cualquier color, pues predecimos que con esta inopia tuya, pronto Codensa (o la respectiva empresa de energía eléctrica de la ciudad donde resides) te cortará la luz.

Escorpio: El 9 de Oros indica que vas a prosperar, pero luego aparece el 10 de copas, lo que indica que vas a gastar más de lo que ganes en trago y juerga, lo que me hace adivinar que además de escorpiano, eres colombiano. Espero que me invites a una cerveza uno de estos días, ya que de todas formas hemos dicatminado que estás destinado a arruinarte y una cerveza más que invites no va a hacer ninguna diferencia. Ya que sabes lo que la sabiduría de las estrellas deparan para tí, te aconsejamos tener cuidado y te advertimos para que no te muerdas la cola. O bueno, muérdetela, a mí realmente no me importa.

Sagitario El As de Picas me indica un futuro prometedor pero aún incierto. Pero la K de la misma pinta me asegura que debo usar este momento para entrar a la apuesta, pues es mi oportunidad de robar un pote de esos grandes, como los de ESPN. Ahora, para tí, la carta del ahorcado, por alguna razón, quiere decir que vas a tener un buen año. Te debería decir que tomes aventuras en el campo amoroso y pongas el trabajo en un segundo plano. Pero como seguro vives en Colombia no puedo permitirte que lo hagas ¿¡Sabes lo difícil que es conseguir un buen trabajo en este país si no tienes palanca!? No, lo suponía…

Capricornio: El engendro cabra/pez que rige tu anfibio signo, representa la abundancia y la opulencia, por eso, no te recomendaré prender velas, ya que seguro eres piromaníaco y quemarás algún edificio, por lo que seguramente me terminarían culpando a mí. Tampoco tiraré una carta por tí, ya que seguro te darán ganas de volverte jugador de póquer compulsivo. Ni leeré el café o el cigarrillo para tí, ya que seguro estarías propenso a un colapso nervioso o a un cáncer pulmonar. Y ni pienses que te voy a leer la mano, porque seguro vas a pensar que te estoy invitando a un encuentro amoroso, cuando bien deberías saber que lo único que quiero hacer es sacarte algo de plata.

Acuario: Es hora de que comiences a pensar fuera de la caja… o del acuario, ya que finalmente son conceptos similares. Tienes que ser más que un pez del banco, tienes que destacarte, pero dudo de tí, así que te deberías conformar siendo un mensajero del banco y comiendo pescado frito uno que otro fin de semana. Compra muchas velas amarillas (yo te las puedo vender)

Piscis: Ten cuidado, quizás un acuariano quiera comerte frito un fin de semana. No sé por qué te lo digo, pero tienes que estar alerta a esta situación. Ten en cuenta que

“un anzuelo en forma de pescada coqueta ≠ comida.”

(Por si no te graduaste de bachiller “≠” quiere decir “diferente de”, ignorante). La posición de las estrellas te depara un buen futuro. Sin embargo, ya que eres colombiano, sabes que eso no puede ser posible. Prueba suerte en Venezuela.

Por cierto, ya que yo también soy colombiano y he tomado más de lo que he ganado leyendo palmas de las manos, me pueden solicitar para cualquier consulta, sólo 10.000 por palabra que yo musite.
Aprovecha…

Monday, 4 December 2006

Odyssey

Enclochado en: Uncategorized

Canto I
Cuéntame, Internet, de aquel varón de amorfo ingenio que, después de saquear la sacra ciudad de Tikrit, anduvo peregrinando por largo tiempo, vio las poblaciones inferiores y conoció las costumbres de muchos hombres que parecían animales y padeció en su ánimo gran cantidad de dilemas y contrariedades en su navegación por el gran lago que llaman Océano, tratando de salvar su vida y procurando la vuelta de sus compañeros a la homeland. Pero, por mucho que tratara no pudo librarlos de su fatal destino, puesto que todos perecieron por sus propias locuras. ¡Desquiciados! Comiéronse cada uno dos vacas en su estancia en tierra hindú, cuyos habitantes no les permitieron el soñado regreso. ¡Oh computadora, hija del trueno!, cuéntanos por lo menos parte de aquellas cosas.
Ya en aquel entonces, los que habían podido escapar de los horrores del ejército en Medio Oriente estaban en sus hogares, a salvo de los peligros de la guerra y el mar; solamente James Ulysses, que tanto anhelaba regresar a su patria y ver a su esposa, estaba atrapado en una remota isla mediterránea, retenido por Calypso, una solitaria y hermosa mujer, que anhelaba retenerlo como su compañía.
Con el transcurso del tiempo, finalmente el senado y las altas castas militares de su país decidieron que era hora de rescatarlo y hacerlo volver. Todos lo compadecían y lo querían ver sano y salvo, con la excepción de Harry J. Seaman, general en jefe de la marina, quien permanecía enfurecido con J. Ulysses por haber desobedecido sus órdenes y haber mandado a su hijo al combate.
Se congregaron pues en una reunión especial los altos mandos del país en la Casa Blanca y el primero en hablar fue el Presidente –padre de la libertad y todo lo que en el mundo es bueno–, quien habló así:
-¡Oh compañeros! ¡De qué modo culpan los civiles a los servidores públicos! Dicen que todo lo malo es nuestra culpa, mientras que son ellos quienes se avecinan a su infortunio a causa de sus interminables locuras.
Y le respondió así Connie Athens, la poco nívea Secretaria de Estado: -¡Padre nuestro, jefe, redentor de la humanidad, el más excelso de todos los que gobiernan! ¡Perezcan a tú voluntad quienes así hayan de obrar! Pero se me parte el corazón a causa del prudente J. Ulysses, que ha ya sufrido muchas penas lejos de los suyos, en una isla azotada por altas olas y sin tecnología suficiente para poder escapar, ya que sin GPS, ni motores fuera de borda un compatriota jamás podría encontrar el camino a casa. Nuestras fuentes nos confirman que en aquella isla, una solitaria y necesitada mujer de origen griego retiene al buen capitán Ulysses, endulzándole el oído con seductoras palabras, para que así olvide su casa en Ithaca, NY. Pero muestran nuestros servicios satelitales, que Ulysses no se ha dejado seducir por esta loca mujer y que su anhelo por volver a casa es tan fuerte, que preferiría morir de una buena vez, para no prolongar el dolor de la nostalgia que siente al quedarse en esa desolada isla. Mi querido Presidente, tú que eres la salvación de la humanidad, tú que eres el más humanitario entre los humanos ¿No se te mueve el corazón cuando hablo de este capitán que ha servido a la patria? ¿No te era grato James Ulysses cuando con sus tropas destruía a los líderes de organizaciones terroristas –junto con sus familias– y, sólo por estar seguro de que te haría feliz, arrasaba con cualquier persona que balbuceara incoherencias y no hablara el lenguaje de Dios, sabiendo que con seguridad apoyaba el Eje del Mal? ¿Por qué lo has abandonado así, mi Señor?
Le contestó entonces el Presidente, que amontona las nubes de lluvia ácida: -¡Querida mía! ¿Qué son estas palabras que escurren de tu boca? ¿Cómo crees que me olvidaría del valeroso Capitán Ulysses, que por su brutalidad contra el enemigo, se distingue sobre los demás ciudadanos protectores de la libertad y quien siempre luchó con sangre por la patria y el mundo libre? Es simplemente que Seaman le guarda aún rencor por haberlo desobedecido y por haber sacado a su hijo, Paul Effimus, de la seguridad de la base, para mandarlo a luchar al frente de batalla, contra el enemigo de la libertad. Desde entonces, Seaman me ha estado cobrando unos favores y busca represalia contra quien le causó algunos rasguños en el ojo a su adorado hijo, pero, entre nosotros los grandes mandatarios, hemos de lograr que Seaman deponga su ira para permitir que James Ulysses vuelva a su casa en Ithaca, NY.
Le respondió en seguida C. Athens, la poco nívea Secretaria de Estado: -¡Salvador nuestro! ¡Redentor y pastor del mundo libre! Si los altos mandos de esta nación, y del mundo por lo tanto, quieren que el leal James Ulysses vuelva a casa, mandemos enseguida al Secretario de Asuntos Exteriores a la remota isla, ya que él tiene inmunidad diplomática y puede ir allí sin causar gran revuelo. Allí se le notificará cuanto antes a Calypso la resolución mandataria que en esta asamblea se ha tomado, que ordena que el leal Ulysses vuelva a su hogar en Ithaca, NY., porque así nosotros lo hemos decidido. Mientras tanto, yo iré a Ithaca a la invadida casa de James Ulysses, a instigar a su hijo J. Telemachus Ulysses, para que reúna en su sala a los melenudos vividores que han ocupado su morada y pretenden abusar de los servicios de Penélope, acudiendo a sus labores sexuales, sin siquiera pagar por ellos, y para que les prohíba volver a poner una mano sobre su madre y seguir aprovechándose de los bienes de su casa. Lo llevaré luego a la arenosa Nevada, para que pregunte por su padre y logre conseguir fama por todas las carreteras del país.
Y al decir esto, se dirigió con rapidez hacia el aeropuerto, aprovechando su caravana diplomática que no tenía que frenar ante los semáforos en rojo y llegó al aeropuerto, donde hizo despegar un jet privado –retrasando cinco vuelos en línea de espera para el despegue- y llegó presurosa a Ithaca, NY. Ya en el pueblo, llegó a la esquina donde alguna vez vivió James Ulysses y ahora vivían su esposa y su hijo. Pensó en disfrazarse para encubrirse, pero al encontrar a los invasores, descubrió que ninguno la reconocía, quizás porque nunca veían el noticiero. El primero que advirtió su presencia fue J.T. Ulysses, quien estaba en medio de los invasores, con el corazón roto, y con el pensamiento fijo en su perdido padre, de quien ni Google le había podido dar noticia. J.T. tampoco reconoció a la Secretaria, ya que él tampoco era un fanático de los noticieros o los periódicos, pero al verla, indignado de que un huésped esperara tanto en la puerta, la tomó de la mano y le dijo: -¡Bienvenida huésped! Entre nosotros has de recibir grato acogimiento. Come algo que parece que tienes hambre y luego nos dirás de qué estás necesitada.
Comenzó a caminar hacía adentro y la poco nívea Secretaria lo siguió. Ya dentro de la excelsa casa, hizo J.T. sentar al huésped en un sillón viejo y sucio, que era el más fino de la casa y se sentó él en una silla de tres patas, en la que él ya sabía mantener el equilibrio. Se ubicaron alejados de los invasores de la casa, para poder escucharse mutuamente y comer con tranquilidad. La poca servidumbre que quedaba y era aún leal a J.T., trajo la comida que pudo rescatar de los bárbaros invasores y la ofreció a la recién llegada. Entraron entonces los invasores, quienes demandaban cerveza y otras bebidas alucinógenas a granel. Luego de haber satisfecho su sed, procedieron a otros vanos placeres, como contemplar el televisor o escuchar las canciones de moda en un radio que uno había traído desde su casa y estaba amarrado irremoviblemente a su automóvil. Mientras los invasores se distraían con esta bullería, J.T., le dijo lo siguiente a la visitante: -¡Querida huesped! No te enojes conmigo por lo que estoy a punto de decirte. Estos bárbaros chulos sólo se ocupan de cosas escandalosas e insoportables, mientras más ruido y molestia produzca algo, más lo aprecian, pues dicen que con eso ‘se hacen notar’ y miden su hombría así ante los demás. Y esto nada les cuesta, pues devoran la comida y consumen la electricidad de un hombre cuyos amarillentos huesos se pudren en el continente por la lluvia, o los revuelven olas en medio del mar, o los han atrapado tribus incomprensibles que realizan inhumanos sacrificios. Si algún día mi padre regresara a Ithaca, NY., todos preferirían tener autos que no saltaran, haber invertido en motores en vez de en tapizados y en ruedas hechas a la medida, que no hicieran fricción con el chasis al andar, para así poder escapar del castigo que se merecen. Pero seguro él ya está muerto y no nos queda ninguna esperanza, pues mi madre no fue a la universidad y no completó bachillerato, y ya nadie le quiere dar trabajo. Y aunque algún chismoso diga que sabe dónde está él, que lo descubrió un día en Internet, sé que el día de su regreso jamás llegará. Pero ya he hablado suficiente sobre mí y con seguridad te aburro forastera, dime ahora ¿Quién eres y de dónde vienes? ¿Cómo has llegado acá y cuál es tu propósito e